11.11.2010

Si la montaña viene a ti, corre, es un terremoto

(Lucas 5:1-11)

En la vida hay que prepararse para las buenas oportunidades, pues éstas toca una vez y si la puerta no se abre y nadie les invita a pasar, siguen de largo. Y de allí en adelante hay que tener paciencia y esperar hasta que a otra se le ocurra venir a tocar de nuevo. Hay muchas personas que están de brazos cruzados esperando que las cosas buenas de la vida lleguen hasta su puerta, toquen y toquen. Y al ésta no abrirse, tumbarla de un golpe e ir hasta donde están sentados haciendo pereza, tirarlos de la silla, ponerlos boca abajo, sacarles la billetera, depositarles un cheque bien grande adentro, y luego irse.

¡Ey amigo! ¡Despierta! Ya es hora de ponerte las pilas y salir a buscar las mejores cosas que Dios ha preparado para ti desde antes de la fundación del mundo. Sí, hay que ir en busca de las oportunidades y abrazarlas y traerlas a casa, en lugar de quedarte sentado esperando que lleguen algún día. Un refrán dice que si la montaña no viene a Mahoma, entonces Mahoma va a la montaña. Así es que ponte zapatos cómodos y disponte a ir a la montaña que tienes en frente y que has querido conquistar desde hace tiempo. Esa montaña no va a venir hacia ti, y si viene, corre, es un terremoto. Y si de pronto no es un terremoto sino un milagro porque tu fe es tan grande que puedes mover los montes, de todas maneras tendrás que escalarla, pues el que se haya movido hasta donde tú estás no significa que haya perdido su altura. La Biblia nos cuenta de una ocasión en que los apóstoles estuvieron toda una noche pescando sin lograr nada, hasta que Jesús les dio la orden de lanzar la red de nuevo, y obedeciendo al Señor, sacaron tantos peces que casi se hunden y tuvieron que pedir ayuda. Pero, ¿qué hubiera pasado si no tuvieran redes? ¿O estuvieran rotas por no coserlas? ¿O hubieran dicho que no sabían lanzarla porque esa materia la perdieron en la escuela de pesca? ¿O que mejor volvían al otro día porque ya el turno había terminado y tenían que dormir? ¿O que si mejor hacía el milagro completo y ponía los peces dentro de la barca ya sin escamas y bien lavados? ¡Oye, Dios da mangos, no jugo de mango! Así es que mas vale que te prepares, pero no con una canastilla, sino con maquinaria cosechadora y un título de ingeniero agrónomo especializado en mangos y además con contactos internacionales para ser exportador.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor

11.10.2010

Cómo halar una oreja para que duela en el corazón

 
(1 Timoteo 5:1-2; Tito 1:12-13; Santiago 5:19-20)

Llamarle la atención a una persona que ha cometido una falta no es una tarea agradable ni para el reprendido ni para el reprensor. Y cuando no se tiene el tacto o la delicadeza para hacerlo de manera adecuada el hecho puede degenerar en discusiones que haga que se pierda de vista el objetivo principal de la corrección, el cual es hacerle caer en la cuenta a la persona dónde fue que falló y animarla para que se decida enmendar.

Cobra valor aquí los consejos que da la Biblia acerca de cómo poder ayudar a aquellos que han incurrido en un mal proceder. Lo primero a tomar en cuenta es que no se trata de agredir al infractor, sino de hacerle ver su falta. El enemigo no es el enfermo, sino la enfermedad. Así es como Dios nos trata, pues ama al pecador aunque odia el pecado de ese pecador. Así es que si cambiamos de actitud y nos disponemos a corregir con amor y no con odio, ya alcanzamos la primera meta.

Lo segundo es librarnos del sentimiento de superioridad que usualmente adopta el corrector, pues es casi inevitable que hable con un tonito fastidioso y asuma gestos del que se da ínfulas de ser don perfecto. El apóstol Pablo dice que debemos corregir considerándonos a nosotros mismos, no sea que pasemos por la misma situación.

Lo tercero es no transigir, no rebajar la gravedad de la falta, si la falla es grave entonces no es un errorcillo, es una falta grave. Al pecado hay que llamarle pecado, aunque suene feo, pero hay que verlo como Dios lo ve.

Dios siempre mostró su amor y misericordia con el que pecó, pero jamás le disimuló su error o le hizo una rebaja en sus demandas. Lo cuarto es que debemos corregir a los ancianos o autoridades como si lo hiciéramos a nuestro propio padre o madre, con respeto, sin groserías o malas maneras, ni siquiera hay que reprenderlos, sino exhortarlos. A los jóvenes debemos tratarlos como a hermanos. Y a las jovencitas como a hermanas, con toda pureza. Si se trata de chicos muy jóvenes o personas bajo nuestra autoridad, hay que reprenderles como si fueran nuestros hijos. Y lo quinto y último es que seamos firmes.

Firmeza no es altanería, es sólo aclarar que nuestra posición no cambiará más tarde cuando tengamos otro estado de ánimo. ¡Animémonos a ganar al infractor, no a perderlo! Pero corrijámoslo sabiamente, para que le duela el corazón y no la cabeza.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor

11.09.2010

Te amo con todas mis tripas

(1 Juan 3:16-18; Santiago 2:15-16)

Los antiguos orientales pensaban que los sentimientos humanos se originaban en las vísceras, en las tripas, en las entrañas, es por ello que expresiones tales como odio visceral, amor entrañable, de lo profundo de mi ser, hondo aprecio e intrínseco fervor, se hacen entendibles aunque ya no se tomen literalmente sino en un sentido figurado. Es igual que cuando nos referimos al corazón, ningún joven enamorado mira a su chica y le dice con voz queda al oído: “mi vida, te amo con todo mi músculo bombeador de sangre”. Eso sonaría anti romántico. Más bien le dice: “te amo con todo mi corazón”. Y la señorita suspira sabiendo que su cariño es profundo, no con sangre, venas y arterias.

El apóstol Juan, quien es conocido como el discípulo del amor en la Biblia, fue también muy gráfico al expresar que no debemos amar a los hermanos en la fe de palabra, ni de lengua, sino de más adentro del cuerpo, de corazón, con las entrañas, con las tripas. Un amor superficial, de labios nada más, es el de aquel que te toma la mano, te la acaricia, luego te abraza, te masajea la espalda, te mira a los ojos y te dice con misticismo: “¡oh mi amado! ¡Oh mi hermano! ¡Cuánto te amo! Dios ha puesto sobre mí una carga especial por ti y un gran afecto por tu vida. Te bendigo con la bendición sacerdotal y con todos los favores de los patriarcas para que tu vida reboce con la gloria del Señor”. ¡Uaoo! Después de semejantes palabras uno queda flotando en el aire. Lo único lamentable es no haber tenido una grabadora a la mano para guardar ese fraseo. Ni siquiera Neruda se hubiera expresado de manera tan bella. Y esas palabras no tienen nada de malo, ya quisiéramos escucharlas con frecuencia. El problema está en que no sean refrendadas con hechos y que el que las dijo se escurra entre la gente y se vaya sin importarle si hemos comido o no, o si tenemos algún problema familiar o laboral, o si estamos tristes o enfermos. De tales cristianos dice el apóstol Juan: ¿cómo podemos decir que mora el amor de Dios en ellos? Y Santiago en su epístola añade: “Si usted le dice cosas bien espirituales pero no le ayuda a suplir su necesidad material, de qué le servirá”. Sin llegar al extremo de permitir que abusen de nosotros o nos expriman, nuestro deber es amar entrañablemente, con las tripas, con hechos, no de lengua solamente, porque el amor se dice y se demuestra.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor

11.04.2010

Lo que pasa es que…

(Juan 5:1-9)

Las excusas son argumentos que esgrimimos para explicar el por qué algo no salió como debió ser. Y aunque algunas son verdaderas justificaciones, la gran mayoría son sólo mentiras, pero tan bien disfrazadas de verdades que hasta uno se las cree. Y entre las inconveniencias de las excusas están el hecho de que son adictivas, nos hacen mala fama, no nos dejan enfrentar el verdadero problema por el cual no hicimos o no dijimos lo que debimos y frena la GRACIA de Dios, pues no deja que pueda actuar y ayudarnos.

Aunque suene raro hay algo que Dios nunca podrá perdonar: las excusas. Sí, la sangre de Jesucristo se hace inocua ante las disculpas, pues dicha sangre sólo es efectiva ante los pecados confesos de alguien arrepentido; de manera que si una persona no admite su culpa, no asume su responsabilidad, Dios queda maniatado y nada puede hacer. Pero claro, se trata del caso del que realmente ha pecado, no del inocente que nada debe confesar. En cierta ocasión Jesús se acercó a un hombre paralítico que llevaba 38 años enfermo y que yacía junto a un estanque que en hebreo se llamaba Betzatá. No era él el único enfermo allí, sino que había otros tales como ciegos, cojos y paralíticos. Pero Jesús se acercó específicamente a él y con una pregunta: “¿Quieres que Dios te sane?” ¿Y qué contestó el hombre? Se puso a explicarle el por qué no había sido sanado. Ese sujeto estaba frenando la GRACIA de Dios. Claro que era un pecador, el mismo Jesús, en el versículo 14, le dice que no peque más, de manera que se acercó a él a sabiendas de que era un pecador. Pero Jesús no fue a él para restregarle su pecado y decirle que era un gusano miserable que se merecía estar allí tirado. No, Jesús fue a verlo para llevarle su GRACIA, su favor inmerecido, su amor. Ese personaje no merecía ser sanado, pero la GRACIA de Dios no se da por méritos, sino por misericordia. Y Dios estaba dispuesto a cambiarle la vida a ese paralítico, a sanarle su cuerpo, su alma y su espíritu. Aunque este hombre estaba tan acostumbrado a sacar excusas que pensó que Jesús le reprochaba el no haberse sanado. Mas Dios mismo le estaba visitando para preguntarle si deseaba ser sanado. Y lo sanó. A pesar de que el interrogado nunca le dijo que sí. ¿Qué tal si hoy dejas de inventar excusas, reconoces tu pecado y aceptas la GRACIA de Dios para ti?

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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

11.01.2010

Cuando abre la boca se le ve el corazón

(Lucas 6:43-45)

Si antes del siglo XIX, cuando aún no se había desarrollado la microbiología, le dijeras a una persona que analizando una muestra de orina o de heces fecales se pudiera saber qué pudo haber ocasionado una enfermedad en alguien, seguramente pensaría o que estás loco, o que eres un sucio o que practicas una nueva forma de hechicería. Pero hoy sabemos que un bacteriólogo, estudiando dichas secreciones tan poco glamorosas, pudiera decirnos qué clase de agente patógeno es el que ha enfermado a un paciente.

Hace dos mil años Jesucristo enseñó que tú también puedes darte cuenta de qué clase de patología puede haber en el corazón de una persona analizando sólo una porción de sus secreciones verbales. El Señor dijo que de la abundancia del corazón habla la boca, y por supuesto no sólo se refería a las palabras habladas, sino también a las escritas y a otras formas de expresión tales como la pintura, la escultura, la música, la danza, etc. Él explicaba que es posible saber cómo está el corazón de alguien con sólo analizar lo que expresa, porque lo que dice es el asomo de aquello que abunda en su interior y busca salida de alguna manera. Claro que Jesús lo expresó de manera simple a sus oyentes de ese tiempo, mas hoy sabemos cuánta profundidad había en su lección. Así es que el que le escuchó pudo perfectamente hacerle un pequeño psicoanálisis a aquel que siempre anda contando chistes de doble sentido donde la sexualidad es vulgarizada. También le permitió ver la inseguridad de aquella persona que se la pasa criticando y diciendo que a tal actriz se le notan las desastrosas cirugías que le han hecho y que a tal cantante se le ven horribles las inyecciones de botox. Pudo de igual manera ver las terribles heridas en el corazón del que dice sarcasmos todo el tiempo y que aún sus amigos se asustan cuando va a decir un chiste, pues no saben qué clase de veneno lanzará y contra quién en otra ironía disfrazada de buen humor. Y así pudo conocer otros corazones enfermos, como el del que sólo habla de enfermedades, o del quejumbroso, o el del “pobrecito”. Pero también vio corazones hermosos, como el del que habla o escribe bellezas, y cuyas pinturas, canciones, danzas y otras expresiones del corazón son para bien de los demás. Sí, deja que tu corazón se llene de Dios y se exprese de muchas formas, para bendecir.

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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor

10.29.2010

Perdón porque hemos “metido la pata”

(Proverbios 9:7-9)

Dice el sabio Salomón que corregir a un necio es ganarse un enemigo, pero corregir a un sabio es ganarse su amor y aumentarle la sabiduría. ¡Qué gran verdad! Hace unos años atrás un grupo de eruditos de una sociedad bíblica en Miami me contrató para asesorarles en un proyecto de comunicaciones. El honor era inmenso y la verdad fue que aprendí más de ellos que ellos de mí. Fui yo el que debió pagarles por su amor, ejemplo y las espectaculares lecciones de teología.

Y esta experiencia la cuento con frecuencia en mis conferencias a comunicadores porque no sólo corroboré que entre más sabiduría, más humildad, sino porque aún a estas eminencias, a estas enciclopedias ambulantes, hay que decirles la verdad, sólo que de manera dulce, sin atacarlos. Y eso hice, les dije que aunque eran súper interesantes, también eran súper aburridos.

Gracias a Dios no me echaron a patadas y pudimos sacar adelante un proyecto para enseñar al público común y corriente conceptos teológicos complicados. Les propuse seguir el ejemplo de Jesús y hacer lo difícil bien sencillo. Jesús ha sido el teólogo más grande que ha existido, sin embargo sus conferencias eran tan profundas y veraces que los doctores de la ley no lo podían sorprender en algún error para acusarlo. Era tan didáctico que los campesinos le entendían. Y tan ameno que los niños, público indisciplinado, lo seguían.

Si uno de los famosos pastores cristianos que existen hoy en día me llamara a su oficina y me dijera: “Doni, ayúdame brother a hacer un proyecto de comunicaciones nuevo”. Yo le diría con toda confianza:

Mirá viejo, te voy a hablar como amigo, como comunicador y como cristiano. Si te gusta mi proyecto, trabajamos, sino, tranquilo, nada ha pasado.

Como amigo te voy a decir que dejá de auto promocionarte. Si lo que querés es hacerte más famoso, tener la iglesia más grande, vender tus libros y videos como pan caliente y que te inviten a los más importantes congresos religiosos del mundo como expositor, seguí como vas, no hay problema. Seguí comprando equipos, tecnología y pagándoles el mismo sueldo a todos estos chicos recién salidos de una facultad de comunicaciones. Total, la gente te va a seguir respaldando con su billete porque te quiere, ama la obra de Dios y desean seguirte viendo predicando en la televisión y la radio lo que ellos ya escucharon el domingo anterior en la iglesia. Ahora, si vos estás dispuesto a morir a tu ego, a vivir anónimamente, a no aparecer ni en tu radio, ni en tu televisión, ni en tus revistas, ni página de internet, y a invertir todo este dinero que la gente te está dando en pagar sueldos decentes a tus empleados y en ideas creativas de comunicaciones, pues hagámosle hermano, contá conmigo. Pero eso sí, te aclaro, vamos a trabajar centrados en Dios y en su mensaje, no en el mensajero. El mensajero tiene que aguantarse el palazo de ser anónimo, y eso es duro, es una cachetada para un líder.

Ahora te voy a hablar como comunicador. Mirá viejito, estamos metiendo la pata bien feo en el manejo de las comunicaciones para Dios. Si el Señor no fuera misericordioso, ya nos habría metido una demanda por daños y perjuicios. Si vos sos contratado por la Coca Cola o Pepsi como asesor de imagen y publicidad y la gente comienza a pensar cosas malas de esos productos, no solamente te van cancelar el contrato, sino que te van meter una demanda con una docena de abogados por el grave perjuicio que les has causado a su marca y prestigio. Esa gente ha invertido millones y millones de dólares en construir una buena imagen en torno a su producto, de manera que no van a aguantar que llegués vos y les dañés el trabajo de tantos años. Ahora pensá en esto, a Dios, redimir la humanidad, le costó la sangre de su mismísimo Hijo Jesucristo. Y ahora nos ha pedido a nosotros, que comuniquemos esa buena noticia al mundo, que le digamos a la gente que Dios les ama y desea darles vida y vida en abundancia. E incluso nos ha mandado al Espíritu Santo para que sea nuestro ayudador. ¿Y qué hemos hecho? Hemos usado su obra redentora, su mensaje y su Espíritu Santo para anunciarnos a nosotros mismos. En lugar de usar los medios de comunicación para anunciar a Dios y su evangelio, lo que hacemos es promocionarnos a nosotros mismos, a nuestras iglesias y nuestros ministerios. Y ni siquiera hemos mostrado al cristianismo como un estilo de vida las 24 horas diarias, no, lo que estamos mostrando en los medios de comunicación son nuestros cultos dominicales de dos horas. ¿Qué crees que va a pensar el público de Dios y su evangelio? Pues que es una religión más como todas las demás. Podemos sacarnos las amígdalas gritando a los cuatro vientos que el cristianismo no es una religión, sino una relación con Cristo, un estilo de vida, pero todo se echara a la basura cuando la gente vea que lo que único que mostramos en los medios de comunicación cristianos son nuestros servicios religiosos, nuestra liturgia, no una nueva vida en Cristo.

Y finalmente te hablo como cristiano. ¿Por qué no le pedimos perdón a Dios por el mal manejo que le hemos dado a su Oficina de Comunicaciones en el Planeta Tierra y le suplicamos este 30 de octubre, de rodillas, todos unidos, que nos dé su CREATIVIDAD para corregir y hacer unas comunicaciones nuevas que impacten al mundo no cristiano?

Si te gustó este devocional da clic aquí www.comunicacionescristianas.com e inscríbite para apoyar este 30 de octubre que miles de comunicadores cristianos en el mundo reciban de parte de Dios una CREATIVIDAD sobrenatural para usar radio, televisión, cine, medios impresos e internet anunciando su evangelio. Porque el evangelio de Jesucristo es mucho más que púlpitos y predicaciones. Y aunque no podemos cambiar ni una tilde ni una jota del evangelio sí tenemos que cambiar todas las tildes y jotas que sean necesarias en el uso de nuevas estrategias de comunicación. ¡Apóyanos y consigue más apoyo! Gracias.

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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
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10.28.2010

Amarás al Señor tu Dios amando a los odiosos

(Juan 3:16; 1 Juan 3:16)

Amar a Dios es mucho más fácil que amar al prójimo, al fin y al cabo Dios no es variable en su estado anímico, no es de los que se portan amables y afectuosos un día y oscos y fastidiosos al siguiente. Cuando Dios promete algo, lo cumple, no te deja embarcado y luego se aparece inventando excusas. Dios tampoco es de los que te perdonan pero después,  cuando se enojan, te enrostran tu pecado con malevolencia. No, Dios no es así, pero nosotros los humanos sí lo somos, seamos cristianos o no. Por todo ello y mucho más es que se hace más fácil amar a Dios que a los seres humanos.

La orden de Jesucristo es amar a nuestro prójimo, a nuestro próximo, de la misma manera como nos amamos a nosotros mismos. Inclusive el Señor nos exige ir más allá, nos pide amar a nuestros enemigos, a los odiosos, a los que han cazado una pelea contra nosotros sin que lo sepamos. Si ustedes aman a sus amigos, enseñó Jesucristo, no están haciendo nada extraordinario, lo mismo hacen las personas más perversas. Pero si aman a aquellos que no han hecho ningún merito para robarles el corazón sino que les amargan la vida terriblemente, eso sí que tiene virtud. Amar al enemigo es algo que ningún ser humano puede ni quiere hacer, a no ser que Dios le dé una capacidad sobrenatural para amar.

No se trata de enamorarse del enemigo, sino de tratarlo con bondad, aunque no se lo merezca. Es no dejar que el corazón se llene de rencor, sino de misericordia, pues estamos ante alguien que sufre por no entender que cuando escupe veneno es porque primeramente lo ha producido y lo ha masticado, es decir, se está auto envenenando. Dios en su infinita bondad nos va a poner personas fastidiosas en toda parte, hasta en nuestra propia casa y en la iglesia, en las posiciones de liderazgo, a donde se supone que sólo llegan los virtuosos. Y lo irónico es que también nosotros llegamos a hacer parte del equipo de los odiosos, sólo que nos molesta tener que admitirlo. Es más llevadero hacer el papel de víctimas que de victimarios. No queremos mirar hacia adentro, sino hacia afuera. Y los mismos defectos que en nosotros se ven como pequeñas debilidades, en los demás se ven como abominaciones. Juan 3:16 nos habla del amor de Dios, pero 1 Juan 3:16 nos habla del amor de nosotros por los demás.

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10.21.2010

¿Será pecado disfrutar de los placeres de la vida?

(Eclesiastés 5:18-20; Romanos 14:17)

¿Todos los placeres son malos o pecaminosos? ¿Disfrutar del matrimonio, del trabajo, del estudio, de la belleza de la naturaleza, de orarle y cantarle a Dios, de mejorarle la vida a un ser humano, de los hijos y la vida, será pecado? ¿Habrá placeres santos y pecaminosos? vida, estaría en pecado? ¿Habrá placeres santos y pecaminosos?Un pastor en un país escandinavo llegaba los domingos a la iglesia patinando sobre sus esquís ya que la nieve era demasiada y él no contaba con un trineo tirado por perros. Debido a que el patinar sobre el hielo era considerado en esa cultura como una diversión, se desató una polémica entre la feligresía sobre si era correcto o no que en el día del Señor el pastor esquiara. Finalmente los ancianos de la congregación luego de debatir el asunto llegaron a una conclusión que comunicaron al ministro:

“Pastor, usted bien sabe que el esquiar es considerado un acto de placer y no está bien que usted lo haga en el día del Señor. Pero por otro lado sabemos que no tiene otro medio de transporte y que debe llegar desde muy lejos. Es por ello que hemos concluido que si usted ve el patinar desde su casa hasta aquí como un trabajo, como un acto penoso y nada placentero, está bien. Pero si usted lo disfruta y lo ve como un placer, entonces no es correcto. La pregunta es: ¿disfruta usted el esquiar los domingos o lo ve como un trabajo?

Hoy en día podemos reírnos de esa situación pero para esa época y cultura el asunto era serio. Actualmente, en el inconsciente colectivo de muchos cristianos, aún persiste la idea de que todo placer es malo, que el matrimonio, el trabajo, la evangelización, la oración y la reunión cristiana deben ser actos de sufrimiento. Es como si el ascetismo persistiera en nuestras mentes. Los ascetas aparecieron después del siglo IV en Europa y creían que si se aislaban del mundo, si se daban latigazos, comían desperdicios, vestían andrajosos y olían a “santidad”, eran mejores cristianos. Pero eso no es así, Dios es un Padre bueno y desea lo mejor para sus hijos. ¿Acaso los padres no llegan incluso hasta el sacrificio sólo para ver a sus hijos disfrutar de buena comida, ropa y salud? ¿O crees que Dios un padre pervertido que sólo quiere verte sufrir? Jesucristo ha venido para que tengamos vida y vida en abundancia. Más bien el pecado es despreciar y no disfrutar de los santos, puros y agradables placeres que Dios nos da; eso sí lo ofende y entristece.

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10.19.2010

Isaac y Rebeca, dos tortolitos

(Génesis 26:6-13; Proverbios 5:18-19)

Las caricias y demostraciones de afecto entre los cónyuges no tienen edad de jubilación, por el contrario, con el pasar de los años dichas manifestaciones deben ser procuradas para mantener vivo el amor y el romance dentro de la pareja. Los esposos que se saben prodigar caricias y palabras tiernas, aunque estén ancianos, no sólo se reafirman el uno en el otro emocionalmente, sino que nutren la relación, fortalecen la sana convivencia, son más saludables y dan un bonito ejemplo a hijos y nietos sobre el amor matrimonial.

La Biblia en el libro de Génesis nos muestra un cuadro enternecedor que refleja muy bien la manera como se llevaban Isaac y Rebeca, dos esposos mayores que estaban en una tierra extranjera sobreviviendo a un tiempo de economía escasa. Al llegar a la región de Gerar, Isaac, el hijo de Abraham, al notar que Rebeca, la dama que tiene como esposa, era una preciosa mujer, le pide que por favor diga que es su hermana y no su esposa, pues él calcula que en esas tierras donde no hay temor de Dios cualquiera podría matarlo sólo para robarle a su amada. El plan parece marchar bien, además su papá Abraham también lo había ejecutado de manera igual. Pero sucede que Isaac es de esos esposos que mima a su princesa, que la acaricia, que le dice cosas lindas al oído, y a la vez, uno de aquellos que se siente complacido cuando su esposa le pasa su suave, pequeña y delicada mano por el rostro, por el cabello, le habla a un centímetro de su boca y le da tiernos besos. Y aconteció que en uno de esos días en que los dos estaban como tortolitos en un lugar donde se supone que no iban a ser detectados por algún paparazzi, el rey Abimelec, asomándose por la ventana, vio la escena y se sorprendió. ¡Ajá! Dizque hermanos, estos dos son pareja y se aman de verdad, concluyó el monarca. Razón por la cual mandó a llamar a Isaac y lo confrontó. Isaac entonces no tuvo más remedio que decir la verdad y confesar que temía que la gente del lugar al ver ese pastelito que tenía como esposa, intentara matarlo y quitársela. Pero la situación fue aprovechada por Dios para resolverla de manera muy favorable para Isaac y Rebeca. Seguro que a partir de ese día, aunque fueran mayores, ya podían andar abrazaditos.

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10.18.2010

La bendición de la oración

(1 Tesalonicenses 5:17)

Para tener una mejor comprensión sobre la bendición que es la oración primero hay que contar que significa la palabra Sion. Es primeramente el nombre de una de las cumbres de la cadena montañosa del Hermón. Igualmente una colina sobre la que se levanta la ciudad de Jerusalén y por ello también la misma Jerusalén. Después vino a significar el templo que Salomón construyó en el monte Moria. De igual manera es el nombre para la nación judía. Y también, en sentido figurado, es la patria celestial, de forma tal que cuando un cristiano dice que su ciudadanía no es de este mundo sino de Sion se refiere a que por la fe pertenece al cielo, donde tiene su morada eternamente.

Habiéndose entendido el significado de Sion he aquí una breve canción que con pocas palabras terminadas en “cion” describe la bendición que es para el ciudadano de Sion practicar la disciplina espiritual de la oración, haciéndola siempre con devoción y sin ninguna interrupción.

Si ves que en tu vida no hay manifestación de la presencia del Espíritu Santo que es la misma unción, recurre de inmediato a Dios en oración, porque en ella siempre habrá un recurso de inspiración, también te proveerá suficiente iluminación y para la toma de decisiones la necesaria orientación.

Ella es para el enfermo el toque de sanación, para el necesitado la chequera de provisión y para el que está atemorizado una segura protección. Y cuando el ego emerge y requiere crucifixión en la oración están la victoria y la consecuente resurrección.

Y esto no es solamente una mera impresión sino que es la enseñanza de su Revelación, la cual es su Palabra y una contestación a las preguntas del hombre que busca salvación. Ya ha llegado el fin de esta canción usada como método de recordación para enseñar la importancia que tiene la oración y animar a la gente a practicarla en toda ocasión.

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10.15.2010

¡Ay! Hay un adolescente ahí

(Lucas 2:41-52).

Para muchos hogares un adolescente es un sinónimo de problema o conflicto al punto de que algunos erradamente asocian la palabra adolescente con adolecer, que significa causar dolencia o enfermedad, caer enfermo o padecer un defecto. Pero adolescente no tiene nada que ver con adolecer, es otra palabra con otra etimología. Adolescente viene del latín “adolescere” que significa criarse, estar creciendo, madurar. El vocablo está compuesto del prefijo “ad”, hacia, y el verbo “alescere”, crecer. En pocas palabras, es la etapa del crecimiento entre la infancia y la adultez y se ubica entre los 11 y 19 años. Y según la Organización Mundial de la Salud por cada cinco habitantes del planeta uno de ellos es un adolescente y el 85% se haya en países pobres o de medianos ingresos.

Pero la adolescencia no tiene que convertirse necesariamente en un infierno para chicos y padres, sino que puede ser una transición saludable para ambas partes. En la Biblia encontramos un breve relato en el que se menciona a Dios hecho ser humano y hecho un adolescente, sí, es increíble. Y de esa porción de las Escrituras se podría hablar en abundancia, pero por motivos de espacio sólo enfocaré un aspecto: la obediencia a los padres. Jesús, en plena adolescencia, crecía en sabiduría y estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. No se puede uno imaginar a Jesús hoy en día con unos audífonos 24 horas al día en los oídos, desconectado del mundo como un autista, con un cuarto fétido, impenetrable y donde se encueva para no tener vida social con nadie y atado como con cordón umbilical a una computadora y un celular. Además hablándoles a sus padres entre dientes, con frases cortas y con una cara de enfado tal que pareciera que lo estuvieran torturando para que confesara algo. No, tampoco nos cabe en la cabeza a un Jesús diciéndole a José y María: “Saben qué viejos, ustedes no están a mi nivel, ya tengo 12 años y sé más teología que ustedes, hablo hebreo, arameo y griego. Tengo poderes que los dejaría boquiabiertos. Yo no voy a ser un pobre carpintero fracasado como tú papá. Es más, ustedes tendrían que arrodillarse ante mí, porque yo soy Dios, me entendieron. Y sepan que desde hoy haré lo que se me dé la gana”. No, ese no sería Jesús, sino el diablo.

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10.14.2010

Dios dio y el Diablo robó, pero Jesucristo recobró

(1 Juan 3:7-9; Juan 10:10)

Dios hizo al hombre para que tuviera comunión directa con Él, pero a raíz del pecado en que el diablo le hizo incurrir, esa comunión se rompió, mas Cristo vino a restablecerla, pues Él es el camino al Padre, Él lo dijo: “nadie viene al Padre si no a través de mí”.

Dios hizo al hombre para que viviera eternamente, mas cuando el pecado entró en el mundo también entró la muerte, pero Jesucristo vino a traer de nuevo la vida eterna.

Dios hizo al hombre sin enfermedades, mas cuando el pecado se enseñoreó del hombre la enfermedad entró, pero Cristo vino a traer sanidad, es por eso que se hizo necesario que muriera con su cuerpo hecho una llaga ya que por su llaga hemos sido curados.

Dios dio al hombre una tierra bendecida para que la labrara, pero ella fue maldecida a consecuencia del pecado que trajo Satanás para que diera espinas y cardos, más Cristo le redimió llevándose esa maldición en una corona de espinas con la cual murió.

Dios dio al hombre plena libertad, pero Satanás le hizo pecar y lo ató a los malos deseos esclavizándolo al mal, mas Cristo vino a traer libertad a los cautivos y a romper ataduras de pecado para devolver al hombre la libertad de rechazar el mal y poder hacer el bien.

Dios dio al hombre un planeta lleno de recursos naturales para que lo administrara y le extrajera sus frutos, mas el pecado lo está destruyendo al punto de que la creación gime con dolores de parto, mas Cristo ha venido para redimirla también y hacer posible que la actual ya no exista más, sino que se reemplace por un cielo nuevo y una tierra nueva.

Dios dio al hombre provisión en abundancia para cubrir sus necesidades, pero el diablo trajo la miseria, mas Cristo se hizo pobre para que nosotros fuésemos enriquecidos en dicha pobreza, lo cual no quiere decir que todo cristiano deba ser millonario o fomentar la avaricia, sino que el Señor desea cubrir cada necesidad con una generosa provisión.

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Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

10.12.2010

Yo no la resisto, yo huyo de ella

(1 Corintios 10:12-14)

Raúl se acercó al conferencista para plantearle con la mayor sinceridad cuán fuertes eran sus luchas para poder vencer las tentaciones que le asediaban como joven, pero éste le sorprendió con una sinceridad aún mayor, pues le habló con su corazón abierto, con la autoridad de un padre, con la comprensión de un amigo, sin santurronería y con fervor:

“Te agradezco que me cuentes cosas tan personales Raúl y confío en que Dios me use para ayudarte de manera práctica. Mira, cuando dices que te parezco una persona muy santa, muy sabia y que no tengo tentaciones como los demás seres humanos, es porque esa es la imagen idealizada que te has hecho de mí a partir de mis escritos y charlas que te parecen muy divertidas y espirituales, pero no porque me conozcas internamente. Si vieras dentro mí sabrías que soy exactamente igual a ti y a todos los demás. No existen cristianos que no tengan tentaciones, todos las tenemos, hasta Jesucristo las enfrentó. Y tendremos ese problema hasta que nos muramos. ¿Cómo crees que me siento cuando se me acercan esas mujeres despampanantes que huelen espectacular y me abrazan y me dicen que me admiran y que nadie habla tan lindo como yo? Primeramente tengo que concentrarme en mirarlas a los ojos y no hacia otras partes de su cuerpo. Porque ni soy ciego, ni soy de piedra, ni soy homosexual ni tengo problemas hormonales. Soy tan hombre como el resto de los mortales. Pero cuando llego al hotel termino de rodillas al lado de mi cama reconociendo mi debilidad y pidiéndole al Señor que su Espíritu Santo que mora en mí, me fortalezca en mi ser interior y me llene de su presencia. Después llamo a mi esposa y fortalezco mi amor y comunión con ella para que mis ojos sean sólo para ella y no para otra persona. Yo no quiero jugar al fuerte. Yo reconozco mi debilidad y clamo al fuerte de los fuertes para que me socorra. No quiero oír la voz de la fama que me dice que me baje de la cruz, donde estoy crucificado con Cristo, y vida la vida loca, no, yo sí quiero seguir muerto con Cristo, porque es la única manera de vencer con Cristo, además, porque Dios no puede confiar en vivos. Yo jamás enfrento la tentación, yo no la resisto, yo huyo de ella, la evito a más no poder. Lo mejor es no dar ocasión”.

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10.11.2010

El circuito divino de la oración

(1 Juan 5:14-15)

El ciclo hidrológico es el proceso por el cual el agua del planeta se mantiene constante en cuanto a su cantidad y movimiento. El mismo se inicia cuando el agua de los océanos se vuelve gaseosa por la evaporación, va a la atmósfera y desde allí se precipita sobre la tierra en forma líquida o sólida para pasar por la escorrentía superficial o subterránea. En la superficial el agua se evapora sin penetrar en el suelo y en la subterránea el agua se filtra en la tierra y a través de los ríos regresa al océano, donde otra vez se evapora.

Al igual que el ciclo del agua, la oración que agrada a Dios también cumple un circuito, el cual se inicia cuando en el corazón de Dios Padre surge la iniciativa. Luego, a través del Espíritu Santo, esa plegaria es puesta en la mente y en los labios de un cristiano que se deja dirigir por Dios. Y cuando dicho intercesor se presenta ante Dios Padre, guiado por el Espíritu Santo, Jesucristo, el único mediador entre Dios y los hombres, toma esa oración y la presenta ante Dios Padre. En resumen, la oración conforme al corazón de Dios es aquella que nace en el Padre y vuelve al Padre después de cumplir un ciclo. Esta manera de ver la oración por supuesto que echa por tierra la idea popular de que orar es informarle a Dios, como si Él no lo supiera, cuáles son mis necesidades, y solicitarle que cuanto antes se digne responder positivamente. Esa manera de ver la oración hace ver a Dios como el camarero de un restaurante que se nos acerca y no dice: “hola, qué desean pedir para hoy”. Pero la Biblia en ninguna parte nos alienta a pensar así. Orar no es pasarle un memorial petitorio a Dios. Orar no es solicitarle al Señor que nos despache un pedido a domicilio. Es por lo mismo que el apóstol Juan les decía a sus discípulos que ellos pedían y no recibían nada porque lo hacían mal, para satisfacer sus deleites. El apóstol Judas, por su parte, no el Iscariote sino el hermano de Jesús, aconsejaba orar en el Espíritu Santo, es decir, guiado por Él. Y Pablo le escribía a los romanos diciéndoles que como no sabemos qué pedir, el Espíritu Santo intercede a través de nosotros guiándonos inclusive a usar lenguaje no verbal y hasta gemidos indecibles. ¡Debemos orar para que Dios nos informe sus peticiones, no para nosotros informarle las nuestras!

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10.06.2010

Mitos populares sobre Dios. Parte 3

(Mateo 20:20-28)

Cerrando el tema de los mitos o mentiras populares sobre Dios consideremos tres en los que hay fallas de conceptualización: la Biblia, la iglesia y las jerarquías dentro de la iglesia. En el asunto de la Biblia el error frecuente es considerar que es un libro sagrado para oficiar ceremonias religiosas y que sólo deben leer los doctos. Error, pues la Biblia no es un manual de ceremonias, sino de salvación y vida. Es la Palabra de Dios donde se le declara al ser humano cómo recibir la salvación y cómo vivir en este planeta entre tanto llega al cielo, por lo tanto fue escrito para que todo el mundo lo pueda leer en el idioma que prefiera. Es el único alimento autorizado por Dios para el espíritu humano. El segundo mito es el de la iglesia visto como un edificio. Los edificios donde se reúnen los cristianos no son iglesias o templos, sino auditorios. Iglesia es asamblea, un grupo de personas que se reúne en cualquier lugar para adorara a Dios. De hecho los cristianos no tuvieron edificios sino hasta después del siglo IV cuando el imperio romano cesó la persecución, pero iglesia tuvieron desde el siglo I cuando Cristo la creó. Tampoco es exacto llamar al local templo, pues el templo en el Nuevo Testamento es el cuerpo físico del cristiano, donde habita Dios. Y por último, el mito de las jerarquías, algo complicado en las tres vertientes del cristianismo: en la iglesia cristiana ortodoxa, que se llamaba cristianismo oriental, por tener su sede en Constantinopla, al oriente de Europa. En la iglesia cristiana católica, que se llamaba cristianismo occidental, por tener su sede en Roma, al occidente de Europa. Y en la iglesia cristiana protestante, que salió de la católica en el siglo XVI y que no tenía sede oficial sino que era autónoma en cada país. Los católicos, copiando el modelo de la monarquía romana, nombraron Papa al obispo de Roma, o papá de todos los obispos, y lo hicieron el jefe llamándole sumo pontífice, que era uno de los títulos del emperador romano. El obispo de Constantinopla por su parte se erigió como patriarca y jefe máximo de la iglesia ortodoxa. Y los protestantes, aunque copiaron la figura del sacerdote llamándole pastor, no tienen un jerarca, sino líderes en cada organización y país, puesto que en la Biblia no hay niveles de mando, sino de servicio, donde un apóstol o pastor tiene que ser más sirviente que cualquiera.

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10.04.2010

Mitos populares sobre Dios. Parte 1


(Mateo 21:28-32)

Un mito es una mentira, por ello al que miente compulsivamente se le llama mitómano y a la disciplina encargada de estudiar los grandes mitos de la humanidad o de una cultura en particular se le llama mitología, como es el caso de la mitología griega, que aborda el conocimiento de todas las deidades de esta civilización. Hoy en día se pudiera hacer todo un documental sobre los mitos, las mentiras que la gente a nivel popular se ha creído sobre Dios, el Dios de la Biblia, y que se han transmitido generacionalmente.

Uno de los típicos mitos sobre Dios es el que expresa la siguiente afirmación: “Esa mujer es un alma tan buena que seguro que se tiene ganado el cielo”. Error. Rotundo error. No hay nadie sobre el planeta tierra que se pueda ganar el cielo, ni el Papa, máximo jerarca de la iglesia católica apostólica romana; ni el Patriarca, máximo sacerdote de la iglesia cristiana ortodoxa; ni el más célebre evangelista de la iglesia protestante. La salvación es un regalo, no un premio a la bondad o a los méritos acumulados. La Biblia es muy clara cuando afirma que todos los seres humanos somos pecadores, todos, es una condición genética con la que nace el ser humano, sólo que en algunos se manifiesta y desarrolla mucho más que en otros. Hay persona en las cuales su status de pecador les lleva a los más horrendos crímenes, en cambio en otros, se queda en leves faltas contra la moral o la ética. Pero en ambos casos, ninguno va al infierno por los pecados, sino por el pecado que hay en ellos. ¿Qué quiere decir eso? Que el status de pecado que tiene la persona le ya le ha hecho merecedora a la condenación, sin necesidad de que la condición de pecado se haya traducido en diversos pecados. El pecado es estar separado de Dios, no tener comunión con Él, es enfermedad del alma, errar al blanco, es rebeldía pasiva o activa. Pasiva porque no hago, digo o pienso lo que debo. Y activa porque hago, digo y pienso todo lo contrario a lo que Dios desea. Por ello que ningún ser humano se puede salvar a sí mismo, es imposible, le toca a Dios mismo, en persona, ganarse la salvación y luego regalárnosla. Y la única manera de poder recibir dicha salvación es reconociendo que somos pecadores y aceptando a Jesucristo como Señor y Salvador, cosa que le resulta fácil a una persona considerada pecadora, pero difícil al que se cree muy bueno.

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10.01.2010

Dios hace avisos publicitarios andantes


(2 Corintios 3:1-3)

En la cultura popular los letreros fuera de las casas y colgados en las ventanas son una expresión muy típica de la recursividad de la gente para generar más recursos para el hogar, así es que uno se puede dar un paseo por el barrio e ir leyendo: “se forran y se pegan botones, se ponen cierres, se hacen ojales y dobladillos”. “Venta de helados, hielo y gaseosas”. “Se tapan goteras y se instalan canales”. “Se dictan clases de algebra, inglés y computación”. “Venta de huevos, pollos, gallinas y pre pizzas”. “Se alquila habitación para persona sola”. “Animación de bautizos, primeras comuniones, cumpleaños, matrimonios, divorcios y entierros”. “Se hacen traducciones y se pasan trabajos en computadora”. “Se reparan televisores, radios, planchas, licuadoras y ollas eléctricas”.”Se aplican inyecciones”.

En la época de los apóstoles en la Biblia había un aviso que tenía una gran significación y era: “Jesucristo es el Señor”. Ese mensaje para nosotros hoy en día no dice mucho, pues la palabra señor es un título que le damos a todo hombre mayor: “Sí señor, a sus órdenes”. “Cómo está usted señor Pérez”. Pero en aquella sociedad greco romana del primer siglo cuando una persona decía que Jesucristo era el Señor se estaba jugando la vida, pues estaba afirmando, según el original griego del Nuevo Testamento, que Jesús era el “Kurios”, el amo absoluto de todo el universo, el dueño de todo lo existente, un ser más poderoso que el mismo emperador romano. En otras palabras, cuando alguien confesaba con su boca, después de creerlo en su corazón, que Jesús era el Señor, lo que estaba proclamando era que creía en ese judío asesinado por el imperio romano como delincuente en una cruz. Y que a riesgo de ser llevado a la cárcel y que se le expropiaran sus bienes, y aún de ser arrojado con toda su familia al circo para ser devorados por los leones, él declaraba públicamente seguir y obedecer a Jesús como su amo, su Dios. Esa era la connotación de confesar audiblemente que Jesucristo es el Señor. Eso sí que demostraba que alguien era cristiano. Pero, ¿cuál sería el aviso que hoy en día tendría igual significancia? ¿Qué poder decir o colgar en la ventana para anunciar que en esta época post modernista yo soy cristiano? El apóstol Pablo dio en el clavo cuando expresó que cada cristiano es un aviso andante de Dios, una carta leída, un testimonio público.

Si te gustó este devocional y piensas que es una forma creativa de enseñar de Dios, por favor da clic aquí www.comunicacionescristianas.com e inscríbite para apoyar este 30 de octubre el Día Mundial de Oración por la Creatividad en los medios de Comunicación Cristianos, para que miles de comunicadores cristianos en el mundo reciban de parte de Dios una creatividad sobrenatural para usar radio, televisión, cine, medios impresos e internet anunciando su evangelio. Porque Jesucristo es mucho más que púlpitos y predicaciones. Y aunque no podemos cambiar ni una tilde ni una jota su evangelio sí tenemos que cambiar todas las tildes y jotas que sean necesarias en el uso de nuevas estrategias. ¡Apóyanos y consigue más apoyo! Gracias.

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9.30.2010

Se busca ladrona. Buena recompensa.


(1 Pedro 3:1-7)

La agrupación Mocedades hizo muy popular la canción “Amor de hombre” que en uno de sus apartes dice: “Ay, amor de hombre, que estás haciéndome llorar una vez más, sombra lunar que me hiela la piel al pasar, que se enreda en mis dedos, me abrasa en su brisa, me llena de miedo. Ay, amor de hombre, que estás llegando y ya te vas, una vez más…”.Y es que le cuesta a la mujer entender que aquel que cautivó con sus encantos se pueda hasta reproducir en cautiverio, pero siempre pensando en escapar. Si tan sólo ella conservara ese encanto para poderlo retener, pudiera aún dejarle la puerta abierta que él de su hembra jamás se querrá ir. Y para entender un poco la naturaleza del hombre he aquí un clasificado masculino que por supuesto no saldrá en los avisos del periódico:

“Se necesita una ladrona, una mujer que venga y me robe el corazón. Una mujer que con la mirada me diga héroe en lugar de que no valgo nada. Una mujer que no sólo me hable de labiales y flores, sino que también comente de jugadas y goles. Una mujer que me escuche atenta y no sólo pregunte si conseguí lo de la renta. Una mujer que no me compare con tipazos del mundo, sino que me vea como el galán de su mundo. Una mujer que a mi sistema reproductivo le preste atención y sepa que cada tercer día estoy listo para la acción. Una mujer que ante familiares y amigos jamás me desvalorice sino como a un príncipe siempre me cotice. Una mujer que me dé el sí y conmigo se case y haga de nuestro hogar su única base. Una mujer que no arruine con indiferencias el lecho nupcial, sino que se entregue y disfrute el romance conyugal. Una mujer con la que hijos pueda procrear sabiendo que será buena madre y no los va a desamparar. Una mujer que se esfuerce por una linda casa mostrar y que no la adorne con celos y peleas porque la va a arruinar. Una mujer que ahorre y cuide y la economía esté viendo para así de los cobradores no estarse escondiendo. Una mujer que no descuide ni su salud ni arreglo personal para que uno nunca se avergüence cuando la tenga que mostrar. Una mujer que sea mi cuidadora, mi ovejita, mi amiga, mi confidente, mi admiradora, la madre de mis hijos, mi novia y amante, que yo le prometo ante Dios que seré su varón fiel y constante. Y que aunque esté grande y con mostachón, sólo suyo será mi corazón.

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9.29.2010

Se busca ladrón. Buena recompensa


(Efesios 5:21-33)

El vocalista Emilio José hizo muy popular una balada que decía: “ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero”. Y este estribillo pudiera ser el de muchos caballeros frustrados porque no logran entender a sus esposas, pero la verdad es que ni ellas se logran entender a sí mismas, fue por ello que Dios en su infinita sabiduría jamás pidió que las descifraran, sino que las amaran, puesto que Él jamás pide cosas imposibles de cumplir a sus hijos. Pero como para tener aunque sea una vaga idea de cuáles son las necesidades básicas de una mujer, he aquí un clasificado que por supuesto nunca saldrá en los avisos del periódico de tu ciudad:

“Se necesita un ladrón, un hombre que venga y me robe el corazón. Un hombre que se mire en mis ojos y me haga sentir su princesa sin sonrojos. Un hombre que no me hable de autos y motores sino del aroma de las flores. Un hombre que me escuche atento y me haga preguntas sobre lo que le cuento. Un hombre que no me vea como a una más del mundo, sino como la mujer que para él es todo su mundo. Un hombre que pueda comprender mis continuos cambios hormonales y por ende mis variaciones humorales. Un hombre que me pida que le cante, aunque sepa que desafine y el tono no levante. Un hombre que solicite que con él me case y que haga de nuestro hogar su única base. Un hombre que no me viole en el lecho nupcial, sino que me seduzca con romance para mi amor entregar. Un hombre con el que se pueda hijos engendrar sabiendo que no los va a abandonar como si fuera semental. Un hombre que se esfuerce en proveer para las necesidades de la casa y no que se conforme con una economía escasa. Un hombre que no descuide su salud ni se le descuelgue la panza cuando en el almanaque vea como el tiempo avanza. Un hombre que aunque me vea gorditos, canitas, venitas y arruguitas, todavía me acaricie con sus manos de macho y así juntos ponerle más leña al rancho. Un hombre que sea como mi padre, mi pastor, mi proveedor, mi cuidador, mi amigo, mi confidente, el padre de mis hijos, mi novio y amante, que yo le prometo ante Dios que seré su ayuda idónea constante, eso sí, traviesa en la noche y santa cuando se levante”.

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9.28.2010

Lo que aprendí de los israelitas en el desierto 40 años.


(Romanos 15:4)

Cuando tú crees que le estás enseñando teología a un grupo de chicos en una pizzería usando recursos electrónicos, lenguaje moderno y atractivas técnicas expositivas, ellos son los que te sorprenden enseñándote a ti que la finalidad de la Biblia no es fundirte las neuronas, ni hacerte la vida más complicada, sino darte lecciones prácticas para que las pongas por obra en cada aspecto de tu existencia. Por ejemplo, si después de una enseñanza en Éxodo sobre la travesía de 40 años por el desierto de los judíos preguntas qué aprendieron, tal vez te dejen boquiabierto con comentarios como los siguientes:

- Brother, que si te volvés más terco que una mula una travesía que debe durar 40 días se te puede volver 40 años. Tenés que obedecer al Señor y punto, listo, eso es todo.

- Que si tú quieres ser un buen líder como Moisés no tienes que ser el típico viejito de 80 años barrigón, neurótico, andropáusico y que anda con garrote y guardaespaldas por el campamento. Puedes ser el más humilde y manso de la tierra, pero eres líder no porque te impusiste, sino porque Dios te puso por líder y Él te respalda. Y el que se mete contigo se mete con Dios y por ello debe atenerse a las consecuencias.

- Que no falta el que te critica tu mujer, que porque es chiquita, que porque es flaca, que porque es blanquita, que porque es callada o porque habla mucho. Mientras Dios apruebe esa unión y la morenita le guste a Moisés y Moisés esté feliz con su morenita, que la gente diga lo que quiera y se reviente de la rabia, no me importa.

- Que un desierto tiene que ser un camino no un lugar de residencia. Es el paso de un Egipto, que simboliza una esclavitud, a un Canaán, que simboliza libertad y tierra de cumplimiento de promesas, es el lugar donde fluyen leche y miel. Jamás el desierto se me tiene que volverse mi casa, tiene que ser solamente un trayecto hacia mi casa.

- Que Moisés se murió joven a los 120 años, lleno de vida y con una vista de jovencito. Y que aunque no entró a la tierra de Canaán, se fue a una tierra prometida celestial.

- ¿Vos sabés que aprendí de este man? Que aunque pensés que has echado 80 años de tu vida a la basura, aunque nadie te conozca, aunque no tengás contactos, seas tartamudo y tengás dos hermanos criticones, aún así, Dios te puede usar con poder.

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HOY RECIBI FLORES

Hoy Recibí Flores

No es mi cumpleaños o ningún otro día especial; tuvimos nuestro primer disgusto anoche, y él dijo muchas cosas crueles, que en verdad me ofendieron. Pero sé que está arrepentido y no las dijo en serio, porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!

No es nuestro aniversario o ningún otro día especial; anoche me lanzó contra la pared y comenzó a ahorcarme. Parecía una pesadilla, pero de las pesadillas despiertas y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida y con golpes en todos lados, pero yo sé que está arrepentido; porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!

Y no es el día de San Valentín o ningún otro día especial; anoche me golpeó y amenazó con matarme; ni el maquillaje o las mangas largas podían esconder las cortadas y golpes que me ocasionó esta vez. No pude ir al trabajo hoy, porque no quería que se dieran cuenta. Pero yo sé que él está arrepentido; porque me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!

Y no era el Día de las Madres o ningún otro día especial; anoche él me volvió a golpear, pero esta fue mucho peor. Si logro dejarlo, ¿qué voy hacer? ¿Cómo podría yo sola sacar adelante a los niños? ¿Qué pasará si nos falta el dinero? Le tengo tanto miedo, pero dependo tanto de él, que temo dejarlo. Pero yo sé que está arrepentido, porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!

Hoy es un día muy especial: Es el día de mi funeral. Anoche por fin logró matarme. Me golpeó hasta morir. Si por lo menos hubiera tenido el valor y la fortaleza de dejarlo. ¡Si hubiera aceptado la ayuda profesional, hoy no hubiera recibido flores!

Autor desconocido

A veces esperamos mucho tiempo y eso podría ser demasiado tarde. Hay momentos en la vida en que lo único que Dios espera es que tomemos una decisión por el bien nuestro y el de la familia. !Que no sea mañana demasiado tarde!

El malvado es inflexible en sus decisiones;el justo examina su propia conducta. Proverbios 21:19.

9.27.2010

Venciendo el espíritu de Saúl.



(1 Samuel 18:6-9; 1 Samuel 20:25-33)

Saúl fue el primer rey de Israel, según la Biblia era un tipazo, valeroso, diestro guerrero, con cuerpo de luchador y cara de modelo, pues no había en todo el país alguien más hermoso que él, de los hombros para arriba sobrepasaba a todo el mundo. Pero este hombre terminó su vida trágicamente, metiendo la pata cada vez peor y muriendo en batalla junto con sus tres hijos después de haber cometido el pecado de consultar una espiritista. Pero antes que la espada lo atravesara, había algo que ya lo estaba matando hacía muchos años: la mezcla de los celos y la envidia. Sí, Saúl se llenó de ira contra su sucesor David por no haber controlado su espíritu celoso y envidioso. Y ese espíritu hoy en día se está metiendo sigilosamente en la vida de muchos líderes, desde los grandes hasta los pequeños. Mas en aras de sacar una buena lección para combatir ese espíritu de Saúl, imaginemos el siguiente diálogo entre él y David mucho antes de ir a la adivina:

“Mi querido David, yo sé que muchas veces te he pedido perdón por quererte matar y he llorado amargamente de ver que soy tan malo contigo y en cambio tú eres tan respetuoso y bondadoso conmigo. Pero ese sentimiento me ha durado muy poco y después te he seguido persiguiendo con todo mi ejército. Mira, hoy, delante de todos, quiero desnudar mi corazón y confesarte que te tengo envidia y celos. Sí David, tú no sabes lo que significa para mí como rey y como padre saber que Dios en lugar de escoger a mi hijo Jonatán como mi sucesor te haya escogido a ti, un humilde campesino de Belén. Uno quiere aprovechar su influencia y poder para dejar bien instalados a sus hijos, con buenos cargos y buen sueldo. Pero mira, justo llegas tú, con tu carita bonita de yo no fui, con una simpatía bárbara entre la gente, con una habilidad maravillosa para la guerra, aunque no uses las armas tradicionales, con una creatividad y una habilidad increíbles para componer e interpretar salmos y con una entrega única a Dios. Y para rematar me respetas y amas a mi hijo como si fuera tu hermano. No, David, esto es demasiado, da rabia ver a un chico como tú con tanta proyección y con el favor de Dios. Pero mira, como estás bajo mi autoridad y no tienes ni mi posición ni mi salario, hoy renuncio a los celos y a la envidia y en lugar de atacarte, te voy a promocionar”.

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9.24.2010

Y si tú fueras Adán


(Génesis 2:18-24)

Sólo por un momento imagina la locura de que Dios te montara en una máquina del tiempo y te llevara al huerto del Edén justo al momento antes de que te mandara un sueño profundo del cual vas a despertar y te vas a encontrar con que el Señor te sacó una costilla y de ella te hizo una ayuda idónea, una preciosa Eva que esté contigo para siempre. Entonces, te tiras a la sombra de un frondoso árbol, te quedas dormido, y unas cuantas horas después te despiertas y allí está, una mujer, una maravillosa varona.

“Hola, mucho gusto, mi nombre es Adán. No, no me digas el tuyo, ya lo sé, Dios me lo acaba de contar todo. Me ha dicho que te llamas Eva y que te ha sacado de mí, que no has salido del lodo de la tierra, sino que has salido de una costilla mía. ¿Pero sabes? Jamás me imaginé que de un huesito mío pudiera salir algo tan hermoso. Sí Eva, tú eres hueso de mis huesos y carne de mi carne, y eres lo más lindo que mis ojos han visto en este huerto. Eres la chica más bella de este planeta, y no es exageración, porque no existe otra para mí, eres la única habitante. Jamás tendrás el problema de que mis ojos se distraigan mirando a una vecina. Y menos aún tendrás que competir por lucir mejor que tus amigas. Y al no usar ropa no sabes cuántos sufrimientos nos vamos a evitar cada mañana cuando abras tu ropero y te la pases renegando y probándote uno por uno de tus trajes. Y jamás tendrás que estarte mirando al espejo para buscarte canas o gorditos o venas salidas. Jamás pensarás en dietas o cirugías. Nunca tendrás que enojarte porque no he llegado del trabajo, puesto que juntos trabajaremos en este huerto. Y como no tengo madre nadie vendrá a fijarse en qué me das de comer o si la casa está bien cuidada. Todos los días me tendrás a tu lado para mimarte, acariciarte suavemente y decirte tiernas palabras al oído. Inclusive los sábados y domingos estarás recostada en mi pecho, pues no hay transmisiones deportivas en la televisión. Y como yo no uso ropa nadie te molestará por ropa manchada, mal lavada o mal planchada. Y como no hay enfermedades jamás tendrás dolores de cabeza y yo nunca te roncaré. Tampoco hay que pagar cuotas de nada, este huerto y todos los animales están libres de deudas. ¡Es el paraíso! Eva, bésame eternamente, como si sólo existiéramos tú y yo”.

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9.23.2010

Las locuras de un rabino enamorado


(Lucas 8:26-39)

Damas y caballeros interrumpimos la telenovela “Una lágrima más” de “Tv. Gadara” para ir de inmediato con nuestro reportero noticioso Teófilo, quien nos presenta una información de última hora desde las playas de Gadara, donde al parecer se han juntado miles de ciudadanos junto con el presidente de la federación de porcicultores para solicitarle a un rabino judío que se marche de la ciudad, sí un rabino, aunque ustedes no lo crean. Vamos en vivo y en directo al lugar de los hechos. Adelante Teófilo.

Señoras y señores interrumpimos nuestra programación habitual para contarles algo inaudito. Por primera vez en la historia moderna de Gadara un rabino judío ha pisado nuestras tierras. Sí, como bien saben Gadara pertenece a Decápolis, las 10 ciudades del pecado, como piensan los judíos. “Deca” significa diez y “Polis”, ciudad. Y esta región es inmunda para los judíos, máxime porque se dedica a la porcicultura, y para los judíos el cerdo es un animal inmundo. Pues bien, hoy, el rabino más famoso de Judea y Galilea ha atravesado el mar de Galilea y ha llegado a nuestras playas con doce de sus alumnos para encontrarse con un hombrecillo loco, endemoniado, insignificante, por el que no se daba ni un centavo. Y este rabino ha hecho que diez mil demonios se salieran de dicho individuo y se metieran en un inmenso hato de cerdos, los cuales, enloquecidos, se tiraron al mar y se ahogaron. Por supuesto que tenemos imágenes del hombre que ha sido liberado de semejante opresión, quien ha declarado que lo que más le ha llegado al corazón es que un líder religioso tan prominente como Jesús, en lugar de estar en importantes congresos como orador, o consiguiendo más gente para tener la iglesia más grande, o trazando estrategias para hacerse más famoso y rico, ha hecho lo que ningún judío se había atrevido a hacer, y máxime él que es un rabino, y es venir hasta este lugar para darle todo su amor. Dice este hombrecillo en la entrevista que pasaré en el noticiero de las nueve que Jesús estaría dispuesto aún a dar su vida por él, aunque no valga ni un cerdo para la demás gente. Y además tenemos testimonios de gente que dice que el amor de este rabino por la gente es tan grande que tuvo la locura de visitar al mafioso Zaqueo y a una promiscua samaritana, a quienes les transformó sus vidas.


Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

9.21.2010

La adoración a Dios se “AASE”


(Salmos 150)

Si eres de los que piensa que para adorar a Dios hay que leerse dos tomos de teología sistemática, o devorarse un diccionario de la lengua, o componer poemas como Rubén Darío o tocar el piano como Richard Clayderman o cantar como Steve Green, estás muy equivocado, porque no es la forma, el estilo y la instrumentalización de la adoración lo que enternece el corazón de Papito Dios, sino la actitud del adorador, pues una buena actitud trae como consecuencia una buena acción. Si lo que deseas es adorar a Dios con todo tu ser sólo necesitas recordar algo sencillo: “la adoración se hace con AASE”.

La primera “A” nos habla de agradecimiento. Una persona con la actitud de querer dar gracias al Señor por todo lo que le ha dado y por todo lo que no le ha dado, es decir, de lo que le ha librado, es una persona que ya está enchufada con el corazón de Dios, pues la gratitud le permitirá ver la bondad de Dios hasta en la respiración y lo que se come.

La segunda “A” nos habla de alabar, de elogiar, de reconocer los méritos o hazañas de alguien. De manera que cuando queremos adorar a Dios debemos pensar en dos cosas: lo que es y lo que hace. Los atributos de Dios tales como ser omnipotente, omnisciente, omnipresente, amoroso, justo, santo, bueno, misericordioso, perdonador y muchos más son suficientes para adorarle, sin embargo tenemos que considerar también todas sus grandes obras, tales como el universo, la vida humana, la obra redentora de Cristo, etc.

La “S” nos habla de sometimiento, de obediencia. Para Dios es mucho más importante la obediencia que los sacrificios o la excelencia de la música y la oración para Él. Si hemos de cumplir sus mandamientos debe ser no por miedo al castigo, sino por amor a Él y como un acto de adoración. Amarlo es obedecerlo, es renunciar a la rebeldía.

La “E” nos habla de enamoramiento. Un corazón enamorado es un corazón enternecido que en ocasiones ni siquiera necesita de palabras bonitas o formas rebuscadas. Quien se postra ante el Señor lleno de amor puede aún estar en silencio derramándose a sus pies.

Si de veras quieres adorar a Dios en espíritu y verdad, recuerda como se “AASE”.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

9.20.2010

Te entiendo perfectamente, yo también pasé por eso.


(Hebreos 4:14-16)

Una de las bondades que tiene la terapia de grupo es que cada uno de los asistentes puede sentir que no es el único ser sobre el planeta que vive una situación en particular, sino que otros seres humanos también están pasando por lo mismo o ya lo pasaron y eso le trae gran alivio y consuelo. Pero la terapia grupal no sólo ayuda en eso, sino que también permite compartir experiencias y dar y recibir lo que es bueno y lo que es malo, para así saber qué conviene aplicar y qué conviene evitar a fin de lograr mayores éxitos.

Es por eso que cuando requerimos ser entendidos por alguien nadie mejor que uno que ya haya pasado por lo que nosotros estamos pasando, a ese sí que le podemos abrir el corazón, porque va a entender cabalmente de qué es que le estamos hablando. Así es que si te has sentido traicionado por alguien muy cercano, cuéntale de eso a Jesucristo, Él sabe de qué le estás hablando, Él lo vivió con su amigo Judas. Y si estás enfadado por causa de la gente que sólo te presta atención para ver dónde te equivocas y criticarte inmisericordemente, cuéntale de eso a Jesucristo, Él siempre tenía entre sus oyentes a eminentes doctores que en lugar de querer ser edificados sólo buscaban ocasión para descabezarlo. Y si has pasado por hambre y sed, y el sol te ha azotado, y los talones de los pies se te han rajado de tanto andar, y la arena del desierto ha espesado tu saliva y el sudor te ha corrido por la espalda y no has tenido donde recostar tu cabeza, cuéntale de eso a Jesucristo, Él siendo Dios, dejó su trono de gloria y vino a este mundo a vivir cada uno de esos episodios. Él sabe lo que es tener que responder cada semana por el mantenimiento de 13 familias, las de sus 12 discípulos y la suya. Él sabe lo que significa ser tentado no después de 10 días de ayuno, ni de 20, sino de 40, cuando la vista se te nubla, los huesos se pronuncian, los pómulos se brotan, la cara se alarga y un mínimo esfuerzo te produce mareo. Él sabe lo que es pasar por la muerte más terrible, ver a los discípulos esconderse por miedo y después regresar a sus tareas habituales como si la experiencia de tres años con Él no hubiese significado nada. Pero también Él sabe como resucitar en gloria. Así es que si quieres hablar con alguien, habla con Jesús, Él entiende.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

9.17.2010

Ven capullo y reclama lo que es tuyo


(2 Corintios 1:19-20)

El payaso que animaba la fiesta llamó al primer niño al que debía entregarle su regalito, pero en lugar de dárselo, le preguntó:

- ¿Cuál es el animal que come con la cola?

- No sé – respondió el niño

- Pues todos, porque ninguno se la quita para comer – y todos rieron – Otra oportunidad, ¿cuál es el animal que tiene los hijos con la patas?

- No sé – dijo el chico

- Pues el pato – y todos volvieron a reír – Y la última a ver si te entregamos tu regalo, ¿cuál es el animal que duerme toda la noche con el foco prendido?

- No sé

- Pues la foca – Y no paraban de reír. Entonces el niño tomó el micrófono y preguntó:

- ¿Y dime tú payasito, cuál es el animal que tiene unos zapatos grandes que lo hacen caminar muy chistoso, una nariz redonda y es tacaño y no da ningún regalo?

El payaso, temiendo lo peor tragó saliva y con la voz mucho más aflautada dijo:

- No sé

- Pues el pingüino, porque sus zapatos son unas grandes aletas, su nariz es redondita y cuando llega la hora de los regalos nada por aquí y nada por allá, por ser acuático.

Cuando todos reían, el payaso respiró aliviado y dijo entusiasmado:

- Ahora vengan todos los niños a reclamar sus regalos. El papá del cumpleañero los ha comprado para ustedes de manera que venga el hijo y entréguelos por favor. Y ningún niño se puede ir sin regalo, ninguno. Ven capullo y reclama lo que es tuyo.

Lo acontecido en esta fiesta es una perfecta ilustración de lo que sucede espiritualmente en la vida cristiana, pues el Padre tiene muchos regalos para nosotros, pero Jesucristo, el Hijo, es el único autorizado para darlos. Ven a Él. Ven capullo, y reclama lo que es tuyo.

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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

9.15.2010

Las marcas imborrables de los padres

 
(Efesios 6:4)

Mi madre me enseñó lo que es un trabajo bien hecho: “si se van a matar háganlo afuera que acabo de limpiar”. Mi madre me enseñó espiritualidad: “mejor reza para que esta mancha salga de la alfombra”. Mi madre me enseñó lo que es la ósmosis: “cierra la boca y come”, Mi madre me enseñó meteorología: “parece que un huracán pasó por tu cuarto”. Mi madre me enseñó mesura: “Ya te he dicho un millón de veces que no seas exagerado.” Mi madre me enseñó el ciclo de la vida: “te traje a este mundo y te puedo sacar de él”. Mi madre me enseñó a ser ventrílocuo: “cállate y dime por qué lo hiciste”. Mi madre me enseñó ortodoncia: “me contestas y te estampo los dientes en la pared.”

Sí se puede aprender mucho de los padres, y algo que nunca se puede dejar de ver son las marcas que dejan de por vida en sus hijos. No las cicatrices de un abuso físico, sino las marcas de un abuso verbal y psicológico. Padres y madres que profetizaron sobre sus hijos maldiciones: “Ya te veré llena de hijos y sufriendo y arrastrándote”. “Un bueno para nada, eso eres, un inservible”. “Tú fuiste mi peor error, no sé para que te traje a este mundo”. “Igualito a tu padre, así tenías que salir, miserable, mala clase.” “Igualita a tu madre, así saliste, rebelde y sinvergüenza”. “Jamás, óyeme bien, jamás, nunca en la vida vas a poder prosperar, toda la vida vas a ser un arrancado muerto de hambre”. Maldecir no es decir “te maldigo”, o “maldito seas”, sino que es proferir sobre una persona malos deseos. Lo contrario es bendecir, o bien decir, que es declarar sobre su vida un futuro lleno de bienestar. La bendición en la Biblia de los padres hacia los hijos no era hacer la señal de la cruz con la mano derecha, sino ponerles las manos sobre la cabeza, cuando era factible, e invocar sobre ellos el favor de Dios recordándole al Señor promesas de bien que Él había hecho a sus antepasados. Tal vez usted piense que sus hijos no son una joyita, sino una espina, pero aún así usted puede dejar en sus vidas marcas que los van a acompañar toda su vida, hasta el día de su muerte. Usted por ejemplo podrá declarar sobre ellos: “tu vida ya está en las manos del Señor, y quieras o no, jamás, nunca, podrás librarte de mi amor y del amor de Dios. Su favor siempre irá contigo. No importa lo que estés pasando ahora, llegarás a los pies de Jesucristo y serás una persona de éxito”.


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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

9.14.2010

La Casa Del Terror



(Proverbios 2:19)

La casa del terror pudiera ser la carpa que se instala en las ferias de juegos mecánicos y a donde se entra pagando para que lo asusten. Es un espacio que han aprovechado al máximo construyendo en él pasadizos estrechos, oscuros y con decorado tenebroso. La casa del terror pudiera ser también el local comercial donde venden disfraces y bromas para provocar miedo y que son usados en fiestas o eventos sociales. Y la casa del terror pudiera ser el hogar al que nadie quiere llegar porque en él vive un monstruo con una lengua horrorosa que hace problema por todo, se queja por todo y reclama por todo.

Y la peor de las tres casas de terror es la última, porque al fin y al cabo la del parque de atracciones mecánicas y la de venta de disfraces y bromas son para diversión y duran sólo unos pocos minutos. En cambio, la de la persona malgeniada, pendenciera o celosa es una tortura china que hay que soportar día a día, hora tras hora, minuto tras minuto y segundo tras segundo. Es una tensión emocional permanente que destroza los nervios de todos los que viven bajo el mismo techo. Ese tipo de seres humanos se vuelven unos vampiros que te succionan la sangre del entusiasmo, te roban la alegría de la vida y te dejan pálido, maltrecho y tirado como desecho. Son unos Frankestein con tornillos en el cuello que andan buscando con lupa cualquier mínimo error para armarte el escándalo del siglo. Son los muñequitos Chuckie del terror que se la pasan haciendo mala cara y se pelean con los vecinos, el lechero, el panadero y el vigilante del barrio. Para estos seres las señoras de enfrente son unas viejas brujas y los niños, los perros y gatos de al lado son insoportables. Lo anterior pareciera película de espanto, pero es la vida real, porque gente así la hay por todas partes. Y lo peor es que estos individuos no se dan cuenta de que ellos son los que hacen de cualquier cielo un infierno. Según sus razonamientos el mundo entero está mal y los únicos buenos son ellos mismos. Si tan sólo se miraran al espejo y se dieran cuenta de que con su actitud se amargan la vida y se la amargan a los demás. Si tan sólo dejarán de fastidiarse a sí mismos y fastidiar a los otros. Y si tan sólo sembraran amor en lugar de discordia, harían de cualquier infierno, el más bello cielo.


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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

9.13.2010

¿Podría el diablo ser un buen predicador?



(Santiago 2:19; Juan 1:12-13)

El diablo cree en Dios, jamás duda de su existencia, conoce toda la Biblia, es experto teólogo, sabe de homilética, hermenéutica, escatología y conoce los idiomas griego, hebreo y arameo en los cuales se escribió la Biblia. Además produce excelente música, consigue finanzas, maneja las masas, entretiene a la gente, cuenta historias fantásticas y hasta hace milagros. ¿Qué le falta para ser un buen predicador? “Vivir lo que predica”.

No es el conocimiento bíblico lo que me hace cristiano, es el aplicar ese conocimiento a mi propia vida. El diablo tiene las capacidades para triunfar como predicador del siglo XXI, mas le falta la más importante, convertirse en cristiano. ¿Y qué es ser un cristiano? No es asistir a una iglesia, o pertenecer a una organización cristiana, o tener información bíblica, o llevar una vida religiosa. Básicamente un cristiano es un ser humano nacido de nuevo a nivel espiritual. Es alguien que ha muerto a una vida sin Dios, se ha crucificado con Cristo y ha resucitado con Cristo para vivir una nueva vida haciendo su voluntad por siempre. Es la persona que ha nacido de nuevo por el agua (la Palabra de Dios) y por el Espíritu (el Espíritu Santo que lo engendra). Satanás o diablo es experto falsificador, sus mentiras alcanzan tal perfección que es sumamente difícil reconocerlas y diferenciarlas de la verdad. Es por ello que se hace necesario ser crítico en cuanto a juzgar o analizar a profundidad cuanto vemos u oímos para saber si proviene o no de Dios. Y así como hay detallitos para diferenciar un billete bueno de uno falso, en la espiritualidad también hay esos detallitos. Uno de ellos es ver los frutos de alguien que se auto denomina cristiano. Jesús enseñó que sólo el buen árbol da buenos frutos. Y en el caso del cristiano, aunque puede pecar, lo reconoce, se arrepiente, pide perdón y procura no reincidir, pues ama la santidad. El diablo en cambio vive haciendo lo malo y nunca se arrepiente de nada. Un cristiano es hijo de Dios, el diablo, no. Un cristiano espera un futuro glorioso en el cielo. El diablo, con sus ángeles y servidores, espera el infierno, pues ya fue juzgado. El diablo sí podría disfrazarse como buen predicador, pero jamás podría decirle a Dios:”Tú eres mi papá y yo soy su hijo”. ¡Qué espectacular que suena eso! ¡Y qué fascinante se vive eso!

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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

9.03.2010

Cuidado con los pasajeros con quienes viajas.


(Proverbios 1:10)
 
Hay muchos viajes en la vida en los que uno no puede escoger con quiénes viajar, pues todo el que pueda pagar su pasaje podrá ir en el mismo medio de transporte. Pero sí podemos escoger cómo relacionarnos con esos compañeros de viaje. Y esto no sólo se aplica a recorridos en tren, barco, avión o autobús, sino a trayectos en los que uno va hacia una meta definida en la vida y debe compartir espacio con otras personas poco deseables, llámense compañeros de estudio, colegas de trabajo, vecinos o familiares. El hecho es que esos seres incómodos no se van a desaparecer ni se van a hacer invisibles. Allí están, allí estarán y con ellos, queramos o no, hay que compartir el itinerario.

Con un humor se ha dicho que en el Arca de Noé el patriarca debió llevar tres pasajeros indeseables, pero al fin y al cabo eran huéspedes que habían hecho sus reservaciones. El primero de ellos era el pájaro carpintero, animalito al que le fascina hacer huecos en la madera. ¡Imagínense el peligro! Dónde se acomoda a un ser así que en lugar de ofrecer seguridad más bien nos invita a vigilarlo constantemente, pues en cualquier momento nos hace un hueco, se nos entra el agua y nos hundimos. Así hay personas, que en lugar de ser un punto de apoyo para impulsarnos y salir adelante, más bien nos picotean los planes y sueños y nos hunden en el desánimo. El otro animal es el mono, personaje este que cree que en la vida todo es fiesta, todo es juerga, que nada se toma en serio, que no se hacen planes, que no se tiene disciplina, que no se ahorra, que no se piensa bien cada cosa que se va a decir o hacer. Y así hay individuos con los que viajamos en la vida, que en lugar de animarnos a subir más y más, por el contrario nos invitan a resbalarnos desde la altura que hemos alcanzado sólo para disfrutar el vértigo de la caída. Y no les importa que otra vez tengamos que empezar a escalar desde cero, ya que tan pronto nos elevamos un poco, otra vez nos incitan a tirarnos. Y el tercer animal es la serpiente, que siempre viene a indisponer a todos para que sean rebeldes. Que si Noé dice negro, todos deben gritar blanco. Y así hay gente, es la que siempre propone negocios torcidos y rebeldía sin motivo. Recibamos entonces el consejo del sabio Salomón en la Biblia: “si no puedes evitar a los pecadores, pues no los consientas, sé firme y ponlos en su sitio”.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.

8.27.2010

Ganando sin palabra a los que no creen en la Palabra


(1 Pedro 3:1-2)

Si convencer a alguien para que piense como uno usando meramente palabras es difícil, imagínese cómo será de complicado lograr que una persona no sólo quede convencida, sino que también nos siga. Para ser convincente con palabras hay que saber hilvanar argumentos de manera inteligente. Pero para arrastrar se necesita algo más poderoso que un discurso, se necesita ser un vivo ejemplo de lo que se dice. Bien reza un aforismo popular: “si las palabras convencen el buen ejemplo arrastra”. Y es muy sabio, pues la gente quiere ver que lo que decimos con nuestra boca se evidencia en lo que vivimos. Y podrán refutar un argumento, pero cómo contradecir un buen ejemplo. No hay manera, porque lo dicho se corrobora con hechos, hay una comprobación de lo expuesto.

El apóstol Pedro aconsejando a las mujeres cristianas acerca de cómo lograr que un marido testarudo se convenza de la verdad de la fe en Cristo y crea en Él y le siga, les dice que no opten por el camino de sermonearle, de llenarle la cabeza con palabras y argumentos teológicos. Que en lugar de agarrarlo a bibliazos, decidan modelar sus tesis. Que no intenten conquistarlos verbalmente, sino luciendo el cristianismo en sus vidas. Les pide que ganen a sus esposos a la Palabra de Dios sin necesidad de decir palabras. Cosa difícil para una mujer, pero no imposible, puesto que por su diseño cerebral ellas tienden a verbalizar todo lo que piensan y sienten. Es por ello que hay que predicar al estilo de la reina Esther, quien en su libro de la Biblia no menciona a Dios por ninguna parte, pero sí hizo para Dios su parte, y libró a la raza judía de un exterminio aberrante. La meta entonces debe ser no sólo convencer, sino arrastrar, lograr que el no cristiano al ver la veracidad de nuestros argumentos puestos en escena en la vida diaria, se rinda a Cristo. Esto es predicar sin hablar, cosa muy extraña en los círculos cristianos, pues hemos creído que si no usamos terminología religiosa, sino disparamos unos cuantos versículos y si no decimos unos cuantos amenes y aleluyas, entonces nos estamos avergonzando del Señor y no estamos anunciando su Palabra. Pero la verdad es que al proceder de manera tan imprudente nos tornamos en fastidiosos e indeseables para los demás. Es mejor que desde hoy decidamos hablar menos, modelar más y ganar más.

Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.