11.14.2011
Presta como los bancos, con inteligencia
Los bancos no son entidades de beneficencia, sino industrias sin chimeneas encargadas de hacer más dinero del que tienen. No son organismos filantrópicos, sino empresas que prestan sólo al que les puede pagar y con intereses.
Ellos no existen para apoyarte en tus gestiones y materializar tus sueños, aunque se gasten millones en publicidad para hacértelo creer, sino para incrementar su capital, ya que si no calificas para un préstamo nunca lo tendrás, no importa que tu propósito sea noble o tu idea sea muy brillante.
Los únicos bancos que realmente se interesan en la vida de la gente y no en el capital que tienen son los bancos de sangre, el resto sólo existe para hacer más y más dinero.
Pero el fin de esta reflexión no es desacreditar a este tipo de empresas, pues como negocio su idea es ganar dinero, y eso no es ni delito ni pecado, siempre y cuando se haga de manera justa.
El objetivo de este tema es meditar en la forma inteligente como operan los bancos, los cuales sólo le prestan dinero al que tiene la capacidad de devolvérselo en un tiempo predeterminado y junto con los intereses.
Y de esto ya sabía Jesucristo cuando refiere la parábola de los talentos y regaña al tercero de los siervos, al malo, y lo acusa de negligente porque enterró el talento en lugar de haberlo llevado al banco para que ganara intereses. Y la moraleja no es que nos volvamos codiciosos, cosa que la Biblia condena, sino que seamos inteligentes, que aprovechemos al máximo los recursos que se nos dan, que no tiremos las cáscaras sino hasta cuando las hayamos exprimido completamente.
Para ser espiritual no hay que ser tonto, sino sabio. Y en este sentido hay un negocio que Dios nos plantea y que es excelente para el incremento seguro y efectivo del capital, no importa la cifra que se invierta. Se trata de prestarle a Dios. Sí, darle dinero en calidad de préstamo para que Él nos lo devuelva con altísimos rendimientos.
Y no es que Dios esté pobre o sin flujo de caja, sino que nos pide que le demos al pobre, al desvalido, al necesitado, a la persona que no tiene quien le tienda la mano.
El Señor nos dice que cuando alguien le regala a una persona pobre y lo hace con amor, esas dádivas tangibles e intangibles son préstamos que le estamos haciendo a Él mismo, y que Él se encargará de devolvérnoslo. ¡Adelante! ¡Haz un buen negocio!
Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.
11.09.2011
Gracias a estos desgraciados disfruto de la “Gracia”
El deseo de vengarse es un combustible que motiva a triunfar en la vida para así tener la satisfacción algún día de mirar a la cara a todos aquellos que te hicieron la vida amarga y decirles:
“Miren, pedazos de alcornoque, aquí estoy, cosechando éxitos, saliendo adelante a pesar de haberse negado a ayudarme, a pesar de sus burlas e incredulidad. Y así como me hicieron la vida bien miserable, ahora se las voy a cobrar una por una”.
El grave problema con el deseo de vengarse es que es un veneno que causa daños mucho más graves en quien lo ha guardado que en quien es vaciado.
El que está herido emocionalmente pude sentirse motivado a triunfar para cobrar revancha, pero al final, en lugar de saborear la miel de sus logros, se autodestruirá con la hiel de su amargura.
Una historia ejemplar es la que relata la Biblia en el libro de Génesis sobre José, el hijo de Jacob. Este chico sufrió la envidia y el odio ni más ni menos que de sus hermanos de sangre.
Aunque quisieron matarlo, prefirieron venderlo como esclavo a Egipto, lugar donde sufrió muchas calamidades, aunque después de unos años llegó a convertirse en el primer ministro de esa potencia de la época.
¡Qué sorpresa se llevaron sus hermanos cuando él se descubre ante ellos! ¿Quién se iba a imaginar que el niñito consentido de Jacob era ese mismo señor poderoso que estaba allí manejando la economía mundial?
La oportunidad para cobrar venganza le vino como anillo al dedo. Ahí los tenía, para torcerles el cuello y hacerles pagar cada una de sus fechorías a esos sinvergüenzas, a esos desgraciados.
Sí, desgraciados porque no estaban disfrutando la gracia de Dios, la bondad de sus mercedes. Y eso fue lo que entendió José, por eso su actitud fue otra, la del perdón.
Y por ello de inmediato les calmó los nervios y les dijo que no se asustaran, que todo lo que había sucedido, aunque fuese desagradable en un principio, había sido para el bien de él y de ellos, pues fruto de su situación privilegiada ahora estaban todos a salvo bajo su cuidado y protección.
Gracias a esos desgraciados, él disfrutaba de la Gracia de Dios. Sí, el deseo de vengarse puede ser un combustible para la motivación a triunfar, pero es venenoso.
Usa otro que es mejor: el de compartir tus bendiciones. Sólo recuérdalo por si te hieren en la familia, en el trabajo, en el amor, o hasta en la iglesia.
Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.
11.11.2010
Si la montaña viene a ti, corre, es un terremoto
(Lucas 5:1-11)
En la vida hay que prepararse para las buenas oportunidades, pues éstas toca una vez y si la puerta no se abre y nadie les invita a pasar, siguen de largo. Y de allí en adelante hay que tener paciencia y esperar hasta que a otra se le ocurra venir a tocar de nuevo. Hay muchas personas que están de brazos cruzados esperando que las cosas buenas de la vida lleguen hasta su puerta, toquen y toquen. Y al ésta no abrirse, tumbarla de un golpe e ir hasta donde están sentados haciendo pereza, tirarlos de la silla, ponerlos boca abajo, sacarles la billetera, depositarles un cheque bien grande adentro, y luego irse.
¡Ey amigo! ¡Despierta! Ya es hora de ponerte las pilas y salir a buscar las mejores cosas que Dios ha preparado para ti desde antes de la fundación del mundo. Sí, hay que ir en busca de las oportunidades y abrazarlas y traerlas a casa, en lugar de quedarte sentado esperando que lleguen algún día. Un refrán dice que si la montaña no viene a Mahoma, entonces Mahoma va a la montaña. Así es que ponte zapatos cómodos y disponte a ir a la montaña que tienes en frente y que has querido conquistar desde hace tiempo. Esa montaña no va a venir hacia ti, y si viene, corre, es un terremoto. Y si de pronto no es un terremoto sino un milagro porque tu fe es tan grande que puedes mover los montes, de todas maneras tendrás que escalarla, pues el que se haya movido hasta donde tú estás no significa que haya perdido su altura. La Biblia nos cuenta de una ocasión en que los apóstoles estuvieron toda una noche pescando sin lograr nada, hasta que Jesús les dio la orden de lanzar la red de nuevo, y obedeciendo al Señor, sacaron tantos peces que casi se hunden y tuvieron que pedir ayuda. Pero, ¿qué hubiera pasado si no tuvieran redes? ¿O estuvieran rotas por no coserlas? ¿O hubieran dicho que no sabían lanzarla porque esa materia la perdieron en la escuela de pesca? ¿O que mejor volvían al otro día porque ya el turno había terminado y tenían que dormir? ¿O que si mejor hacía el milagro completo y ponía los peces dentro de la barca ya sin escamas y bien lavados? ¡Oye, Dios da mangos, no jugo de mango! Así es que mas vale que te prepares, pero no con una canastilla, sino con maquinaria cosechadora y un título de ingeniero agrónomo especializado en mangos y además con contactos internacionales para ser exportador.
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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
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11.10.2010
Cómo halar una oreja para que duela en el corazón
(1 Timoteo 5:1-2; Tito 1:12-13; Santiago 5:19-20)
Cobra valor aquí los consejos que da la Biblia acerca de cómo poder ayudar a aquellos que han incurrido en un mal proceder. Lo primero a tomar en cuenta es que no se trata de agredir al infractor, sino de hacerle ver su falta. El enemigo no es el enfermo, sino la enfermedad. Así es como Dios nos trata, pues ama al pecador aunque odia el pecado de ese pecador. Así es que si cambiamos de actitud y nos disponemos a corregir con amor y no con odio, ya alcanzamos la primera meta.
Lo segundo es librarnos del sentimiento de superioridad que usualmente adopta el corrector, pues es casi inevitable que hable con un tonito fastidioso y asuma gestos del que se da ínfulas de ser don perfecto. El apóstol Pablo dice que debemos corregir considerándonos a nosotros mismos, no sea que pasemos por la misma situación.
Lo tercero es no transigir, no rebajar la gravedad de la falta, si la falla es grave entonces no es un errorcillo, es una falta grave. Al pecado hay que llamarle pecado, aunque suene feo, pero hay que verlo como Dios lo ve.
Dios siempre mostró su amor y misericordia con el que pecó, pero jamás le disimuló su error o le hizo una rebaja en sus demandas. Lo cuarto es que debemos corregir a los ancianos o autoridades como si lo hiciéramos a nuestro propio padre o madre, con respeto, sin groserías o malas maneras, ni siquiera hay que reprenderlos, sino exhortarlos. A los jóvenes debemos tratarlos como a hermanos. Y a las jovencitas como a hermanas, con toda pureza. Si se trata de chicos muy jóvenes o personas bajo nuestra autoridad, hay que reprenderles como si fueran nuestros hijos. Y lo quinto y último es que seamos firmes.
Firmeza no es altanería, es sólo aclarar que nuestra posición no cambiará más tarde cuando tengamos otro estado de ánimo. ¡Animémonos a ganar al infractor, no a perderlo! Pero corrijámoslo sabiamente, para que le duela el corazón y no la cabeza.
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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor
11.09.2010
Te amo con todas mis tripas
(1 Juan 3:16-18; Santiago 2:15-16)
Los antiguos orientales pensaban que los sentimientos humanos se originaban en las vísceras, en las tripas, en las entrañas, es por ello que expresiones tales como odio visceral, amor entrañable, de lo profundo de mi ser, hondo aprecio e intrínseco fervor, se hacen entendibles aunque ya no se tomen literalmente sino en un sentido figurado. Es igual que cuando nos referimos al corazón, ningún joven enamorado mira a su chica y le dice con voz queda al oído: “mi vida, te amo con todo mi músculo bombeador de sangre”. Eso sonaría anti romántico. Más bien le dice: “te amo con todo mi corazón”. Y la señorita suspira sabiendo que su cariño es profundo, no con sangre, venas y arterias.
El apóstol Juan, quien es conocido como el discípulo del amor en la Biblia, fue también muy gráfico al expresar que no debemos amar a los hermanos en la fe de palabra, ni de lengua, sino de más adentro del cuerpo, de corazón, con las entrañas, con las tripas. Un amor superficial, de labios nada más, es el de aquel que te toma la mano, te la acaricia, luego te abraza, te masajea la espalda, te mira a los ojos y te dice con misticismo: “¡oh mi amado! ¡Oh mi hermano! ¡Cuánto te amo! Dios ha puesto sobre mí una carga especial por ti y un gran afecto por tu vida. Te bendigo con la bendición sacerdotal y con todos los favores de los patriarcas para que tu vida reboce con la gloria del Señor”. ¡Uaoo! Después de semejantes palabras uno queda flotando en el aire. Lo único lamentable es no haber tenido una grabadora a la mano para guardar ese fraseo. Ni siquiera Neruda se hubiera expresado de manera tan bella. Y esas palabras no tienen nada de malo, ya quisiéramos escucharlas con frecuencia. El problema está en que no sean refrendadas con hechos y que el que las dijo se escurra entre la gente y se vaya sin importarle si hemos comido o no, o si tenemos algún problema familiar o laboral, o si estamos tristes o enfermos. De tales cristianos dice el apóstol Juan: ¿cómo podemos decir que mora el amor de Dios en ellos? Y Santiago en su epístola añade: “Si usted le dice cosas bien espirituales pero no le ayuda a suplir su necesidad material, de qué le servirá”. Sin llegar al extremo de permitir que abusen de nosotros o nos expriman, nuestro deber es amar entrañablemente, con las tripas, con hechos, no de lengua solamente, porque el amor se dice y se demuestra.
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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
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11.04.2010
Lo que pasa es que…
(Juan 5:1-9)
Las excusas son argumentos que esgrimimos para explicar el por qué algo no salió como debió ser. Y aunque algunas son verdaderas justificaciones, la gran mayoría son sólo mentiras, pero tan bien disfrazadas de verdades que hasta uno se las cree. Y entre las inconveniencias de las excusas están el hecho de que son adictivas, nos hacen mala fama, no nos dejan enfrentar el verdadero problema por el cual no hicimos o no dijimos lo que debimos y frena la GRACIA de Dios, pues no deja que pueda actuar y ayudarnos.
Aunque suene raro hay algo que Dios nunca podrá perdonar: las excusas. Sí, la sangre de Jesucristo se hace inocua ante las disculpas, pues dicha sangre sólo es efectiva ante los pecados confesos de alguien arrepentido; de manera que si una persona no admite su culpa, no asume su responsabilidad, Dios queda maniatado y nada puede hacer. Pero claro, se trata del caso del que realmente ha pecado, no del inocente que nada debe confesar. En cierta ocasión Jesús se acercó a un hombre paralítico que llevaba 38 años enfermo y que yacía junto a un estanque que en hebreo se llamaba Betzatá. No era él el único enfermo allí, sino que había otros tales como ciegos, cojos y paralíticos. Pero Jesús se acercó específicamente a él y con una pregunta: “¿Quieres que Dios te sane?” ¿Y qué contestó el hombre? Se puso a explicarle el por qué no había sido sanado. Ese sujeto estaba frenando la GRACIA de Dios. Claro que era un pecador, el mismo Jesús, en el versículo 14, le dice que no peque más, de manera que se acercó a él a sabiendas de que era un pecador. Pero Jesús no fue a él para restregarle su pecado y decirle que era un gusano miserable que se merecía estar allí tirado. No, Jesús fue a verlo para llevarle su GRACIA, su favor inmerecido, su amor. Ese personaje no merecía ser sanado, pero la GRACIA de Dios no se da por méritos, sino por misericordia. Y Dios estaba dispuesto a cambiarle la vida a ese paralítico, a sanarle su cuerpo, su alma y su espíritu. Aunque este hombre estaba tan acostumbrado a sacar excusas que pensó que Jesús le reprochaba el no haberse sanado. Mas Dios mismo le estaba visitando para preguntarle si deseaba ser sanado. Y lo sanó. A pesar de que el interrogado nunca le dijo que sí. ¿Qué tal si hoy dejas de inventar excusas, reconoces tu pecado y aceptas la GRACIA de Dios para ti?
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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.
11.01.2010
Cuando abre la boca se le ve el corazón
(Lucas 6:43-45)
Si antes del siglo XIX, cuando aún no se había desarrollado la microbiología, le dijeras a una persona que analizando una muestra de orina o de heces fecales se pudiera saber qué pudo haber ocasionado una enfermedad en alguien, seguramente pensaría o que estás loco, o que eres un sucio o que practicas una nueva forma de hechicería. Pero hoy sabemos que un bacteriólogo, estudiando dichas secreciones tan poco glamorosas, pudiera decirnos qué clase de agente patógeno es el que ha enfermado a un paciente.
Hace dos mil años Jesucristo enseñó que tú también puedes darte cuenta de qué clase de patología puede haber en el corazón de una persona analizando sólo una porción de sus secreciones verbales. El Señor dijo que de la abundancia del corazón habla la boca, y por supuesto no sólo se refería a las palabras habladas, sino también a las escritas y a otras formas de expresión tales como la pintura, la escultura, la música, la danza, etc. Él explicaba que es posible saber cómo está el corazón de alguien con sólo analizar lo que expresa, porque lo que dice es el asomo de aquello que abunda en su interior y busca salida de alguna manera. Claro que Jesús lo expresó de manera simple a sus oyentes de ese tiempo, mas hoy sabemos cuánta profundidad había en su lección. Así es que el que le escuchó pudo perfectamente hacerle un pequeño psicoanálisis a aquel que siempre anda contando chistes de doble sentido donde la sexualidad es vulgarizada. También le permitió ver la inseguridad de aquella persona que se la pasa criticando y diciendo que a tal actriz se le notan las desastrosas cirugías que le han hecho y que a tal cantante se le ven horribles las inyecciones de botox. Pudo de igual manera ver las terribles heridas en el corazón del que dice sarcasmos todo el tiempo y que aún sus amigos se asustan cuando va a decir un chiste, pues no saben qué clase de veneno lanzará y contra quién en otra ironía disfrazada de buen humor. Y así pudo conocer otros corazones enfermos, como el del que sólo habla de enfermedades, o del quejumbroso, o el del “pobrecito”. Pero también vio corazones hermosos, como el del que habla o escribe bellezas, y cuyas pinturas, canciones, danzas y otras expresiones del corazón son para bien de los demás. Sí, deja que tu corazón se llene de Dios y se exprese de muchas formas, para bendecir.
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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
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10.29.2010
Perdón porque hemos “metido la pata”
(Proverbios 9:7-9)
Dice el sabio Salomón que corregir a un necio es ganarse un enemigo, pero corregir a un sabio es ganarse su amor y aumentarle la sabiduría. ¡Qué gran verdad! Hace unos años atrás un grupo de eruditos de una sociedad bíblica en Miami me contrató para asesorarles en un proyecto de comunicaciones. El honor era inmenso y la verdad fue que aprendí más de ellos que ellos de mí. Fui yo el que debió pagarles por su amor, ejemplo y las espectaculares lecciones de teología.
Y esta experiencia la cuento con frecuencia en mis conferencias a comunicadores porque no sólo corroboré que entre más sabiduría, más humildad, sino porque aún a estas eminencias, a estas enciclopedias ambulantes, hay que decirles la verdad, sólo que de manera dulce, sin atacarlos. Y eso hice, les dije que aunque eran súper interesantes, también eran súper aburridos.
Gracias a Dios no me echaron a patadas y pudimos sacar adelante un proyecto para enseñar al público común y corriente conceptos teológicos complicados. Les propuse seguir el ejemplo de Jesús y hacer lo difícil bien sencillo. Jesús ha sido el teólogo más grande que ha existido, sin embargo sus conferencias eran tan profundas y veraces que los doctores de la ley no lo podían sorprender en algún error para acusarlo. Era tan didáctico que los campesinos le entendían. Y tan ameno que los niños, público indisciplinado, lo seguían.
Si uno de los famosos pastores cristianos que existen hoy en día me llamara a su oficina y me dijera: “Doni, ayúdame brother a hacer un proyecto de comunicaciones nuevo”. Yo le diría con toda confianza:
Mirá viejo, te voy a hablar como amigo, como comunicador y como cristiano. Si te gusta mi proyecto, trabajamos, sino, tranquilo, nada ha pasado.
Como amigo te voy a decir que dejá de auto promocionarte. Si lo que querés es hacerte más famoso, tener la iglesia más grande, vender tus libros y videos como pan caliente y que te inviten a los más importantes congresos religiosos del mundo como expositor, seguí como vas, no hay problema. Seguí comprando equipos, tecnología y pagándoles el mismo sueldo a todos estos chicos recién salidos de una facultad de comunicaciones. Total, la gente te va a seguir respaldando con su billete porque te quiere, ama la obra de Dios y desean seguirte viendo predicando en la televisión y la radio lo que ellos ya escucharon el domingo anterior en la iglesia. Ahora, si vos estás dispuesto a morir a tu ego, a vivir anónimamente, a no aparecer ni en tu radio, ni en tu televisión, ni en tus revistas, ni página de internet, y a invertir todo este dinero que la gente te está dando en pagar sueldos decentes a tus empleados y en ideas creativas de comunicaciones, pues hagámosle hermano, contá conmigo. Pero eso sí, te aclaro, vamos a trabajar centrados en Dios y en su mensaje, no en el mensajero. El mensajero tiene que aguantarse el palazo de ser anónimo, y eso es duro, es una cachetada para un líder.
Ahora te voy a hablar como comunicador. Mirá viejito, estamos metiendo la pata bien feo en el manejo de las comunicaciones para Dios. Si el Señor no fuera misericordioso, ya nos habría metido una demanda por daños y perjuicios. Si vos sos contratado por la Coca Cola o Pepsi como asesor de imagen y publicidad y la gente comienza a pensar cosas malas de esos productos, no solamente te van cancelar el contrato, sino que te van meter una demanda con una docena de abogados por el grave perjuicio que les has causado a su marca y prestigio. Esa gente ha invertido millones y millones de dólares en construir una buena imagen en torno a su producto, de manera que no van a aguantar que llegués vos y les dañés el trabajo de tantos años. Ahora pensá en esto, a Dios, redimir la humanidad, le costó la sangre de su mismísimo Hijo Jesucristo. Y ahora nos ha pedido a nosotros, que comuniquemos esa buena noticia al mundo, que le digamos a la gente que Dios les ama y desea darles vida y vida en abundancia. E incluso nos ha mandado al Espíritu Santo para que sea nuestro ayudador. ¿Y qué hemos hecho? Hemos usado su obra redentora, su mensaje y su Espíritu Santo para anunciarnos a nosotros mismos. En lugar de usar los medios de comunicación para anunciar a Dios y su evangelio, lo que hacemos es promocionarnos a nosotros mismos, a nuestras iglesias y nuestros ministerios. Y ni siquiera hemos mostrado al cristianismo como un estilo de vida las 24 horas diarias, no, lo que estamos mostrando en los medios de comunicación son nuestros cultos dominicales de dos horas. ¿Qué crees que va a pensar el público de Dios y su evangelio? Pues que es una religión más como todas las demás. Podemos sacarnos las amígdalas gritando a los cuatro vientos que el cristianismo no es una religión, sino una relación con Cristo, un estilo de vida, pero todo se echara a la basura cuando la gente vea que lo que único que mostramos en los medios de comunicación cristianos son nuestros servicios religiosos, nuestra liturgia, no una nueva vida en Cristo.
Y finalmente te hablo como cristiano. ¿Por qué no le pedimos perdón a Dios por el mal manejo que le hemos dado a su Oficina de Comunicaciones en el Planeta Tierra y le suplicamos este 30 de octubre, de rodillas, todos unidos, que nos dé su CREATIVIDAD para corregir y hacer unas comunicaciones nuevas que impacten al mundo no cristiano?
Si te gustó este devocional da clic aquí www.comunicacionescristianas.com e inscríbite para apoyar este 30 de octubre que miles de comunicadores cristianos en el mundo reciban de parte de Dios una CREATIVIDAD sobrenatural para usar radio, televisión, cine, medios impresos e internet anunciando su evangelio. Porque el evangelio de Jesucristo es mucho más que púlpitos y predicaciones. Y aunque no podemos cambiar ni una tilde ni una jota del evangelio sí tenemos que cambiar todas las tildes y jotas que sean necesarias en el uso de nuevas estrategias de comunicación. ¡Apóyanos y consigue más apoyo! Gracias.
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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
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10.28.2010
Amarás al Señor tu Dios amando a los odiosos
(Juan 3:16; 1 Juan 3:16)
La orden de Jesucristo es amar a nuestro prójimo, a nuestro próximo, de la misma manera como nos amamos a nosotros mismos. Inclusive el Señor nos exige ir más allá, nos pide amar a nuestros enemigos, a los odiosos, a los que han cazado una pelea contra nosotros sin que lo sepamos. Si ustedes aman a sus amigos, enseñó Jesucristo, no están haciendo nada extraordinario, lo mismo hacen las personas más perversas. Pero si aman a aquellos que no han hecho ningún merito para robarles el corazón sino que les amargan la vida terriblemente, eso sí que tiene virtud. Amar al enemigo es algo que ningún ser humano puede ni quiere hacer, a no ser que Dios le dé una capacidad sobrenatural para amar.
No se trata de enamorarse del enemigo, sino de tratarlo con bondad, aunque no se lo merezca. Es no dejar que el corazón se llene de rencor, sino de misericordia, pues estamos ante alguien que sufre por no entender que cuando escupe veneno es porque primeramente lo ha producido y lo ha masticado, es decir, se está auto envenenando. Dios en su infinita bondad nos va a poner personas fastidiosas en toda parte, hasta en nuestra propia casa y en la iglesia, en las posiciones de liderazgo, a donde se supone que sólo llegan los virtuosos. Y lo irónico es que también nosotros llegamos a hacer parte del equipo de los odiosos, sólo que nos molesta tener que admitirlo. Es más llevadero hacer el papel de víctimas que de victimarios. No queremos mirar hacia adentro, sino hacia afuera. Y los mismos defectos que en nosotros se ven como pequeñas debilidades, en los demás se ven como abominaciones. Juan 3:16 nos habla del amor de Dios, pero 1 Juan 3:16 nos habla del amor de nosotros por los demás.
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“Devocionales en Pijama”
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10.21.2010
¿Será pecado disfrutar de los placeres de la vida?
(Eclesiastés 5:18-20; Romanos 14:17)
¿Todos los placeres son malos o pecaminosos? ¿Disfrutar del matrimonio, del trabajo, del estudio, de la belleza de la naturaleza, de orarle y cantarle a Dios, de mejorarle la vida a un ser humano, de los hijos y la vida, será pecado? ¿Habrá placeres santos y pecaminosos? vida, estaría en pecado? ¿Habrá placeres santos y pecaminosos?Un pastor en un país escandinavo llegaba los domingos a la iglesia patinando sobre sus esquís ya que la nieve era demasiada y él no contaba con un trineo tirado por perros. Debido a que el patinar sobre el hielo era considerado en esa cultura como una diversión, se desató una polémica entre la feligresía sobre si era correcto o no que en el día del Señor el pastor esquiara. Finalmente los ancianos de la congregación luego de debatir el asunto llegaron a una conclusión que comunicaron al ministro:
“Pastor, usted bien sabe que el esquiar es considerado un acto de placer y no está bien que usted lo haga en el día del Señor. Pero por otro lado sabemos que no tiene otro medio de transporte y que debe llegar desde muy lejos. Es por ello que hemos concluido que si usted ve el patinar desde su casa hasta aquí como un trabajo, como un acto penoso y nada placentero, está bien. Pero si usted lo disfruta y lo ve como un placer, entonces no es correcto. La pregunta es: ¿disfruta usted el esquiar los domingos o lo ve como un trabajo?
Hoy en día podemos reírnos de esa situación pero para esa época y cultura el asunto era serio. Actualmente, en el inconsciente colectivo de muchos cristianos, aún persiste la idea de que todo placer es malo, que el matrimonio, el trabajo, la evangelización, la oración y la reunión cristiana deben ser actos de sufrimiento. Es como si el ascetismo persistiera en nuestras mentes. Los ascetas aparecieron después del siglo IV en Europa y creían que si se aislaban del mundo, si se daban latigazos, comían desperdicios, vestían andrajosos y olían a “santidad”, eran mejores cristianos. Pero eso no es así, Dios es un Padre bueno y desea lo mejor para sus hijos. ¿Acaso los padres no llegan incluso hasta el sacrificio sólo para ver a sus hijos disfrutar de buena comida, ropa y salud? ¿O crees que Dios un padre pervertido que sólo quiere verte sufrir? Jesucristo ha venido para que tengamos vida y vida en abundancia. Más bien el pecado es despreciar y no disfrutar de los santos, puros y agradables placeres que Dios nos da; eso sí lo ofende y entristece.
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10.19.2010
Isaac y Rebeca, dos tortolitos
(Génesis 26:6-13; Proverbios 5:18-19)
Las caricias y demostraciones de afecto entre los cónyuges no tienen edad de jubilación, por el contrario, con el pasar de los años dichas manifestaciones deben ser procuradas para mantener vivo el amor y el romance dentro de la pareja. Los esposos que se saben prodigar caricias y palabras tiernas, aunque estén ancianos, no sólo se reafirman el uno en el otro emocionalmente, sino que nutren la relación, fortalecen la sana convivencia, son más saludables y dan un bonito ejemplo a hijos y nietos sobre el amor matrimonial.
La Biblia en el libro de Génesis nos muestra un cuadro enternecedor que refleja muy bien la manera como se llevaban Isaac y Rebeca, dos esposos mayores que estaban en una tierra extranjera sobreviviendo a un tiempo de economía escasa. Al llegar a la región de Gerar, Isaac, el hijo de Abraham, al notar que Rebeca, la dama que tiene como esposa, era una preciosa mujer, le pide que por favor diga que es su hermana y no su esposa, pues él calcula que en esas tierras donde no hay temor de Dios cualquiera podría matarlo sólo para robarle a su amada. El plan parece marchar bien, además su papá Abraham también lo había ejecutado de manera igual. Pero sucede que Isaac es de esos esposos que mima a su princesa, que la acaricia, que le dice cosas lindas al oído, y a la vez, uno de aquellos que se siente complacido cuando su esposa le pasa su suave, pequeña y delicada mano por el rostro, por el cabello, le habla a un centímetro de su boca y le da tiernos besos. Y aconteció que en uno de esos días en que los dos estaban como tortolitos en un lugar donde se supone que no iban a ser detectados por algún paparazzi, el rey Abimelec, asomándose por la ventana, vio la escena y se sorprendió. ¡Ajá! Dizque hermanos, estos dos son pareja y se aman de verdad, concluyó el monarca. Razón por la cual mandó a llamar a Isaac y lo confrontó. Isaac entonces no tuvo más remedio que decir la verdad y confesar que temía que la gente del lugar al ver ese pastelito que tenía como esposa, intentara matarlo y quitársela. Pero la situación fue aprovechada por Dios para resolverla de manera muy favorable para Isaac y Rebeca. Seguro que a partir de ese día, aunque fueran mayores, ya podían andar abrazaditos.
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“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
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10.18.2010
La bendición de la oración
(1 Tesalonicenses 5:17)
Para tener una mejor comprensión sobre la bendición que es la oración primero hay que contar que significa la palabra Sion. Es primeramente el nombre de una de las cumbres de la cadena montañosa del Hermón. Igualmente una colina sobre la que se levanta la ciudad de Jerusalén y por ello también la misma Jerusalén. Después vino a significar el templo que Salomón construyó en el monte Moria. De igual manera es el nombre para la nación judía. Y también, en sentido figurado, es la patria celestial, de forma tal que cuando un cristiano dice que su ciudadanía no es de este mundo sino de Sion se refiere a que por la fe pertenece al cielo, donde tiene su morada eternamente.
Habiéndose entendido el significado de Sion he aquí una breve canción que con pocas palabras terminadas en “cion” describe la bendición que es para el ciudadano de Sion practicar la disciplina espiritual de la oración, haciéndola siempre con devoción y sin ninguna interrupción.
Si ves que en tu vida no hay manifestación de la presencia del Espíritu Santo que es la misma unción, recurre de inmediato a Dios en oración, porque en ella siempre habrá un recurso de inspiración, también te proveerá suficiente iluminación y para la toma de decisiones la necesaria orientación.
Ella es para el enfermo el toque de sanación, para el necesitado la chequera de provisión y para el que está atemorizado una segura protección. Y cuando el ego emerge y requiere crucifixión en la oración están la victoria y la consecuente resurrección.
Y esto no es solamente una mera impresión sino que es la enseñanza de su Revelación, la cual es su Palabra y una contestación a las preguntas del hombre que busca salvación. Ya ha llegado el fin de esta canción usada como método de recordación para enseñar la importancia que tiene la oración y animar a la gente a practicarla en toda ocasión.
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de Donizetti Barrios
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10.15.2010
¡Ay! Hay un adolescente ahí
(Lucas 2:41-52).
Para muchos hogares un adolescente es un sinónimo de problema o conflicto al punto de que algunos erradamente asocian la palabra adolescente con adolecer, que significa causar dolencia o enfermedad, caer enfermo o padecer un defecto. Pero adolescente no tiene nada que ver con adolecer, es otra palabra con otra etimología. Adolescente viene del latín “adolescere” que significa criarse, estar creciendo, madurar. El vocablo está compuesto del prefijo “ad”, hacia, y el verbo “alescere”, crecer. En pocas palabras, es la etapa del crecimiento entre la infancia y la adultez y se ubica entre los 11 y 19 años. Y según la Organización Mundial de la Salud por cada cinco habitantes del planeta uno de ellos es un adolescente y el 85% se haya en países pobres o de medianos ingresos.
Pero la adolescencia no tiene que convertirse necesariamente en un infierno para chicos y padres, sino que puede ser una transición saludable para ambas partes. En la Biblia encontramos un breve relato en el que se menciona a Dios hecho ser humano y hecho un adolescente, sí, es increíble. Y de esa porción de las Escrituras se podría hablar en abundancia, pero por motivos de espacio sólo enfocaré un aspecto: la obediencia a los padres. Jesús, en plena adolescencia, crecía en sabiduría y estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. No se puede uno imaginar a Jesús hoy en día con unos audífonos 24 horas al día en los oídos, desconectado del mundo como un autista, con un cuarto fétido, impenetrable y donde se encueva para no tener vida social con nadie y atado como con cordón umbilical a una computadora y un celular. Además hablándoles a sus padres entre dientes, con frases cortas y con una cara de enfado tal que pareciera que lo estuvieran torturando para que confesara algo. No, tampoco nos cabe en la cabeza a un Jesús diciéndole a José y María: “Saben qué viejos, ustedes no están a mi nivel, ya tengo 12 años y sé más teología que ustedes, hablo hebreo, arameo y griego. Tengo poderes que los dejaría boquiabiertos. Yo no voy a ser un pobre carpintero fracasado como tú papá. Es más, ustedes tendrían que arrodillarse ante mí, porque yo soy Dios, me entendieron. Y sepan que desde hoy haré lo que se me dé la gana”. No, ese no sería Jesús, sino el diablo.
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Tomado de:
“Devocionales en Pijama”
de Donizetti Barrios
Derechos reservados de autor.
10.14.2010
Dios dio y el Diablo robó, pero Jesucristo recobró
(1 Juan 3:7-9; Juan 10:10)
Dios hizo al hombre para que tuviera comunión directa con Él, pero a raíz del pecado en que el diablo le hizo incurrir, esa comunión se rompió, mas Cristo vino a restablecerla, pues Él es el camino al Padre, Él lo dijo: “nadie viene al Padre si no a través de mí”.
Dios hizo al hombre para que viviera eternamente, mas cuando el pecado entró en el mundo también entró la muerte, pero Jesucristo vino a traer de nuevo la vida eterna.
Dios hizo al hombre sin enfermedades, mas cuando el pecado se enseñoreó del hombre la enfermedad entró, pero Cristo vino a traer sanidad, es por eso que se hizo necesario que muriera con su cuerpo hecho una llaga ya que por su llaga hemos sido curados.
Dios dio al hombre una tierra bendecida para que la labrara, pero ella fue maldecida a consecuencia del pecado que trajo Satanás para que diera espinas y cardos, más Cristo le redimió llevándose esa maldición en una corona de espinas con la cual murió.
Dios dio al hombre plena libertad, pero Satanás le hizo pecar y lo ató a los malos deseos esclavizándolo al mal, mas Cristo vino a traer libertad a los cautivos y a romper ataduras de pecado para devolver al hombre la libertad de rechazar el mal y poder hacer el bien.
Dios dio al hombre un planeta lleno de recursos naturales para que lo administrara y le extrajera sus frutos, mas el pecado lo está destruyendo al punto de que la creación gime con dolores de parto, mas Cristo ha venido para redimirla también y hacer posible que la actual ya no exista más, sino que se reemplace por un cielo nuevo y una tierra nueva.
Dios dio al hombre provisión en abundancia para cubrir sus necesidades, pero el diablo trajo la miseria, mas Cristo se hizo pobre para que nosotros fuésemos enriquecidos en dicha pobreza, lo cual no quiere decir que todo cristiano deba ser millonario o fomentar la avaricia, sino que el Señor desea cubrir cada necesidad con una generosa provisión.
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10.12.2010
Yo no la resisto, yo huyo de ella
(1 Corintios 10:12-14)
Raúl se acercó al conferencista para plantearle con la mayor sinceridad cuán fuertes eran sus luchas para poder vencer las tentaciones que le asediaban como joven, pero éste le sorprendió con una sinceridad aún mayor, pues le habló con su corazón abierto, con la autoridad de un padre, con la comprensión de un amigo, sin santurronería y con fervor:
“Te agradezco que me cuentes cosas tan personales Raúl y confío en que Dios me use para ayudarte de manera práctica. Mira, cuando dices que te parezco una persona muy santa, muy sabia y que no tengo tentaciones como los demás seres humanos, es porque esa es la imagen idealizada que te has hecho de mí a partir de mis escritos y charlas que te parecen muy divertidas y espirituales, pero no porque me conozcas internamente. Si vieras dentro mí sabrías que soy exactamente igual a ti y a todos los demás. No existen cristianos que no tengan tentaciones, todos las tenemos, hasta Jesucristo las enfrentó. Y tendremos ese problema hasta que nos muramos. ¿Cómo crees que me siento cuando se me acercan esas mujeres despampanantes que huelen espectacular y me abrazan y me dicen que me admiran y que nadie habla tan lindo como yo? Primeramente tengo que concentrarme en mirarlas a los ojos y no hacia otras partes de su cuerpo. Porque ni soy ciego, ni soy de piedra, ni soy homosexual ni tengo problemas hormonales. Soy tan hombre como el resto de los mortales. Pero cuando llego al hotel termino de rodillas al lado de mi cama reconociendo mi debilidad y pidiéndole al Señor que su Espíritu Santo que mora en mí, me fortalezca en mi ser interior y me llene de su presencia. Después llamo a mi esposa y fortalezco mi amor y comunión con ella para que mis ojos sean sólo para ella y no para otra persona. Yo no quiero jugar al fuerte. Yo reconozco mi debilidad y clamo al fuerte de los fuertes para que me socorra. No quiero oír la voz de la fama que me dice que me baje de la cruz, donde estoy crucificado con Cristo, y vida la vida loca, no, yo sí quiero seguir muerto con Cristo, porque es la única manera de vencer con Cristo, además, porque Dios no puede confiar en vivos. Yo jamás enfrento la tentación, yo no la resisto, yo huyo de ella, la evito a más no poder. Lo mejor es no dar ocasión”.
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10.11.2010
El circuito divino de la oración
(1 Juan 5:14-15)
El ciclo hidrológico es el proceso por el cual el agua del planeta se mantiene constante en cuanto a su cantidad y movimiento. El mismo se inicia cuando el agua de los océanos se vuelve gaseosa por la evaporación, va a la atmósfera y desde allí se precipita sobre la tierra en forma líquida o sólida para pasar por la escorrentía superficial o subterránea. En la superficial el agua se evapora sin penetrar en el suelo y en la subterránea el agua se filtra en la tierra y a través de los ríos regresa al océano, donde otra vez se evapora.
Al igual que el ciclo del agua, la oración que agrada a Dios también cumple un circuito, el cual se inicia cuando en el corazón de Dios Padre surge la iniciativa. Luego, a través del Espíritu Santo, esa plegaria es puesta en la mente y en los labios de un cristiano que se deja dirigir por Dios. Y cuando dicho intercesor se presenta ante Dios Padre, guiado por el Espíritu Santo, Jesucristo, el único mediador entre Dios y los hombres, toma esa oración y la presenta ante Dios Padre. En resumen, la oración conforme al corazón de Dios es aquella que nace en el Padre y vuelve al Padre después de cumplir un ciclo. Esta manera de ver la oración por supuesto que echa por tierra la idea popular de que orar es informarle a Dios, como si Él no lo supiera, cuáles son mis necesidades, y solicitarle que cuanto antes se digne responder positivamente. Esa manera de ver la oración hace ver a Dios como el camarero de un restaurante que se nos acerca y no dice: “hola, qué desean pedir para hoy”. Pero la Biblia en ninguna parte nos alienta a pensar así. Orar no es pasarle un memorial petitorio a Dios. Orar no es solicitarle al Señor que nos despache un pedido a domicilio. Es por lo mismo que el apóstol Juan les decía a sus discípulos que ellos pedían y no recibían nada porque lo hacían mal, para satisfacer sus deleites. El apóstol Judas, por su parte, no el Iscariote sino el hermano de Jesús, aconsejaba orar en el Espíritu Santo, es decir, guiado por Él. Y Pablo le escribía a los romanos diciéndoles que como no sabemos qué pedir, el Espíritu Santo intercede a través de nosotros guiándonos inclusive a usar lenguaje no verbal y hasta gemidos indecibles. ¡Debemos orar para que Dios nos informe sus peticiones, no para nosotros informarle las nuestras!
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10.06.2010
Mitos populares sobre Dios. Parte 3
(Mateo 20:20-28)
Cerrando el tema de los mitos o mentiras populares sobre Dios consideremos tres en los que hay fallas de conceptualización: la Biblia, la iglesia y las jerarquías dentro de la iglesia. En el asunto de la Biblia el error frecuente es considerar que es un libro sagrado para oficiar ceremonias religiosas y que sólo deben leer los doctos. Error, pues la Biblia no es un manual de ceremonias, sino de salvación y vida. Es la Palabra de Dios donde se le declara al ser humano cómo recibir la salvación y cómo vivir en este planeta entre tanto llega al cielo, por lo tanto fue escrito para que todo el mundo lo pueda leer en el idioma que prefiera. Es el único alimento autorizado por Dios para el espíritu humano. El segundo mito es el de la iglesia visto como un edificio. Los edificios donde se reúnen los cristianos no son iglesias o templos, sino auditorios. Iglesia es asamblea, un grupo de personas que se reúne en cualquier lugar para adorara a Dios. De hecho los cristianos no tuvieron edificios sino hasta después del siglo IV cuando el imperio romano cesó la persecución, pero iglesia tuvieron desde el siglo I cuando Cristo la creó. Tampoco es exacto llamar al local templo, pues el templo en el Nuevo Testamento es el cuerpo físico del cristiano, donde habita Dios. Y por último, el mito de las jerarquías, algo complicado en las tres vertientes del cristianismo: en la iglesia cristiana ortodoxa, que se llamaba cristianismo oriental, por tener su sede en Constantinopla, al oriente de Europa. En la iglesia cristiana católica, que se llamaba cristianismo occidental, por tener su sede en Roma, al occidente de Europa. Y en la iglesia cristiana protestante, que salió de la católica en el siglo XVI y que no tenía sede oficial sino que era autónoma en cada país. Los católicos, copiando el modelo de la monarquía romana, nombraron Papa al obispo de Roma, o papá de todos los obispos, y lo hicieron el jefe llamándole sumo pontífice, que era uno de los títulos del emperador romano. El obispo de Constantinopla por su parte se erigió como patriarca y jefe máximo de la iglesia ortodoxa. Y los protestantes, aunque copiaron la figura del sacerdote llamándole pastor, no tienen un jerarca, sino líderes en cada organización y país, puesto que en la Biblia no hay niveles de mando, sino de servicio, donde un apóstol o pastor tiene que ser más sirviente que cualquiera.
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10.04.2010
Mitos populares sobre Dios. Parte 1
(Mateo 21:28-32)
Un mito es una mentira, por ello al que miente compulsivamente se le llama mitómano y a la disciplina encargada de estudiar los grandes mitos de la humanidad o de una cultura en particular se le llama mitología, como es el caso de la mitología griega, que aborda el conocimiento de todas las deidades de esta civilización. Hoy en día se pudiera hacer todo un documental sobre los mitos, las mentiras que la gente a nivel popular se ha creído sobre Dios, el Dios de la Biblia, y que se han transmitido generacionalmente.
Uno de los típicos mitos sobre Dios es el que expresa la siguiente afirmación: “Esa mujer es un alma tan buena que seguro que se tiene ganado el cielo”. Error. Rotundo error. No hay nadie sobre el planeta tierra que se pueda ganar el cielo, ni el Papa, máximo jerarca de la iglesia católica apostólica romana; ni el Patriarca, máximo sacerdote de la iglesia cristiana ortodoxa; ni el más célebre evangelista de la iglesia protestante. La salvación es un regalo, no un premio a la bondad o a los méritos acumulados. La Biblia es muy clara cuando afirma que todos los seres humanos somos pecadores, todos, es una condición genética con la que nace el ser humano, sólo que en algunos se manifiesta y desarrolla mucho más que en otros. Hay persona en las cuales su status de pecador les lleva a los más horrendos crímenes, en cambio en otros, se queda en leves faltas contra la moral o la ética. Pero en ambos casos, ninguno va al infierno por los pecados, sino por el pecado que hay en ellos. ¿Qué quiere decir eso? Que el status de pecado que tiene la persona le ya le ha hecho merecedora a la condenación, sin necesidad de que la condición de pecado se haya traducido en diversos pecados. El pecado es estar separado de Dios, no tener comunión con Él, es enfermedad del alma, errar al blanco, es rebeldía pasiva o activa. Pasiva porque no hago, digo o pienso lo que debo. Y activa porque hago, digo y pienso todo lo contrario a lo que Dios desea. Por ello que ningún ser humano se puede salvar a sí mismo, es imposible, le toca a Dios mismo, en persona, ganarse la salvación y luego regalárnosla. Y la única manera de poder recibir dicha salvación es reconociendo que somos pecadores y aceptando a Jesucristo como Señor y Salvador, cosa que le resulta fácil a una persona considerada pecadora, pero difícil al que se cree muy bueno.
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10.01.2010
Dios hace avisos publicitarios andantes
(2 Corintios 3:1-3)
En la cultura popular los letreros fuera de las casas y colgados en las ventanas son una expresión muy típica de la recursividad de la gente para generar más recursos para el hogar, así es que uno se puede dar un paseo por el barrio e ir leyendo: “se forran y se pegan botones, se ponen cierres, se hacen ojales y dobladillos”. “Venta de helados, hielo y gaseosas”. “Se tapan goteras y se instalan canales”. “Se dictan clases de algebra, inglés y computación”. “Venta de huevos, pollos, gallinas y pre pizzas”. “Se alquila habitación para persona sola”. “Animación de bautizos, primeras comuniones, cumpleaños, matrimonios, divorcios y entierros”. “Se hacen traducciones y se pasan trabajos en computadora”. “Se reparan televisores, radios, planchas, licuadoras y ollas eléctricas”.”Se aplican inyecciones”.
En la época de los apóstoles en la Biblia había un aviso que tenía una gran significación y era: “Jesucristo es el Señor”. Ese mensaje para nosotros hoy en día no dice mucho, pues la palabra señor es un título que le damos a todo hombre mayor: “Sí señor, a sus órdenes”. “Cómo está usted señor Pérez”. Pero en aquella sociedad greco romana del primer siglo cuando una persona decía que Jesucristo era el Señor se estaba jugando la vida, pues estaba afirmando, según el original griego del Nuevo Testamento, que Jesús era el “Kurios”, el amo absoluto de todo el universo, el dueño de todo lo existente, un ser más poderoso que el mismo emperador romano. En otras palabras, cuando alguien confesaba con su boca, después de creerlo en su corazón, que Jesús era el Señor, lo que estaba proclamando era que creía en ese judío asesinado por el imperio romano como delincuente en una cruz. Y que a riesgo de ser llevado a la cárcel y que se le expropiaran sus bienes, y aún de ser arrojado con toda su familia al circo para ser devorados por los leones, él declaraba públicamente seguir y obedecer a Jesús como su amo, su Dios. Esa era la connotación de confesar audiblemente que Jesucristo es el Señor. Eso sí que demostraba que alguien era cristiano. Pero, ¿cuál sería el aviso que hoy en día tendría igual significancia? ¿Qué poder decir o colgar en la ventana para anunciar que en esta época post modernista yo soy cristiano? El apóstol Pablo dio en el clavo cuando expresó que cada cristiano es un aviso andante de Dios, una carta leída, un testimonio público.
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“Devocionales en Pijama”
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9.30.2010
Se busca ladrona. Buena recompensa.
(1 Pedro 3:1-7)
La agrupación Mocedades hizo muy popular la canción “Amor de hombre” que en uno de sus apartes dice: “Ay, amor de hombre, que estás haciéndome llorar una vez más, sombra lunar que me hiela la piel al pasar, que se enreda en mis dedos, me abrasa en su brisa, me llena de miedo. Ay, amor de hombre, que estás llegando y ya te vas, una vez más…”.Y es que le cuesta a la mujer entender que aquel que cautivó con sus encantos se pueda hasta reproducir en cautiverio, pero siempre pensando en escapar. Si tan sólo ella conservara ese encanto para poderlo retener, pudiera aún dejarle la puerta abierta que él de su hembra jamás se querrá ir. Y para entender un poco la naturaleza del hombre he aquí un clasificado masculino que por supuesto no saldrá en los avisos del periódico:
“Se necesita una ladrona, una mujer que venga y me robe el corazón. Una mujer que con la mirada me diga héroe en lugar de que no valgo nada. Una mujer que no sólo me hable de labiales y flores, sino que también comente de jugadas y goles. Una mujer que me escuche atenta y no sólo pregunte si conseguí lo de la renta. Una mujer que no me compare con tipazos del mundo, sino que me vea como el galán de su mundo. Una mujer que a mi sistema reproductivo le preste atención y sepa que cada tercer día estoy listo para la acción. Una mujer que ante familiares y amigos jamás me desvalorice sino como a un príncipe siempre me cotice. Una mujer que me dé el sí y conmigo se case y haga de nuestro hogar su única base. Una mujer que no arruine con indiferencias el lecho nupcial, sino que se entregue y disfrute el romance conyugal. Una mujer con la que hijos pueda procrear sabiendo que será buena madre y no los va a desamparar. Una mujer que se esfuerce por una linda casa mostrar y que no la adorne con celos y peleas porque la va a arruinar. Una mujer que ahorre y cuide y la economía esté viendo para así de los cobradores no estarse escondiendo. Una mujer que no descuide ni su salud ni arreglo personal para que uno nunca se avergüence cuando la tenga que mostrar. Una mujer que sea mi cuidadora, mi ovejita, mi amiga, mi confidente, mi admiradora, la madre de mis hijos, mi novia y amante, que yo le prometo ante Dios que seré su varón fiel y constante. Y que aunque esté grande y con mostachón, sólo suyo será mi corazón.
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